lunes, 11 de diciembre de 2017

QUE PASO EN ESTE LAPSO DE TIEMPO QUE LLAMAMOS AÑO?



Comenzó con buenos deseos, grandes expectativas y magníficos augurios, cada uno hizo cuentas a su estilo, saco conclusiones personales y espero el cumplimiento de sus propósitos y la culminación de sus metas.

La problemática del asunto es que no tenemos injerencia en las decisiones de otros y de la misma forma lo que hacemos influencia a los demás, aun sin proponerlo, sucede con nosotros.

No hemos podido comprender que estamos entrelazados en el medio de un intrincado laberinto del cual no es posible salir sin tener en cuenta el aporte individual de cada uno en particular y de todos en general.

Mi amigo cansado de su trajín diario, madrugones todos los días, riesgos en todo momento, peligros constantes en la vía, estuvo durante un buen tiempo con la idea de hacerse independiente y el incidente que lo convenció de que estaba en lo correcto, fue el día que asaltaron el colectivo donde venia del trabajo, tenía una chaqueta con algún parecido a las que usa un cuerpo de seguridad del estado y cuando los atracadores lanzaron el quieto uno de ellos pistola en mano se acercó  a él, pensando que era un funcionario, lo conmino a entregar sus pertenencias y cuando mando la mano al bolsillo para cumplir con la demanda del delincuente , este pensó que iba a sacar su arma de reglamento y  le tenía tan cerca la terrorífica pistola que al accionarla, la potencia de la misma le propino un terrible golpe en la cabeza que quedó inconsciente, cayendo fulminado en el piso del vehículo, se presume que los bandidos creyeron que habían asesinado  al presunto policía y sin detenerse a averiguarlo, tal vez pensando que  abrían más en el transporte y  de inmediato salieron en veloz y cobarde huida, dejando en shock a los asustados pasajeros.

Mi amigo solo sufrió el golpe y por cosa milagrosa la bala no ocasiono lesiones a nadie, solo quedaron desencajados, pálidos y descoloridos del susto los atribulados pasajeros.

Así se aventuró a iniciar un negocio con el dinero del arreglo y después de pasar 8 largos y tediosos meses haciendo la documentación requerida, los variados trámites legales exigidos, conseguir el local, acondicionarlo y pasar todos los filtros demandados, algunos de ellos pagando prebendas a los encargados de otorgarlos, tener que sobornar a  autoridades y sortear todas las trabas burocráticas, logro al fin abrir las puertas de anhelado negocio.

Pero se encontró de frente con la especulación, el asedio permanente  de los funcionarios de la sundde y la temible inflación que en menos de la mitad del tiempo que uso para implantar el negocio lo dejo en la carraplana.

Ahora está haciendo trámites para abandonar el país, llego a la fatal conclusión que tiene que escapar por la vida de su esposa, hijos y  la propia.

¿Qué podemos decir? ¡no huyas cobarde!. Estas corriendo un grande riesgo, tienes que dejar a tu familia, no sabes cómo te puede ir,  tampoco conoces si tienes probabilidades de tener éxito y que tiempo tendrás que pasar para estar otra vez con los tuyos, todo es incierto y no hay nada seguro. Si, todo se reduce a posibilidades, pero hay una cosa que es real, sino escapamos cuando se pueda de esta depauperada economía y de la insensibilidad de este terrorífico gobierno, las lágrimas  y la exudación serán sangre.

Esta historia es verídica ajustada a la verdad y no es de un caso aislado, es de cientos de miles que con algunas pequeñas variaciones han pasado o están inmersos en esta fatal realidad.
Estamos en un colosal encierro donde los que tienen las llaves de la hipotética salida, las han extraviado con deliberada astucia impidiendo la apertura y creando un círculo vicioso que amenaza con convertir en monóxido de carbono el poco aire que queda para respirar, no necesitamos ser sabios, ni tener un alto cociente intelectual para concluir, usando un término coloquial muy conocido, que “lo que nos viene es candanga”
.
No son visiones fantasmagóricas de una mente atiborrada por el pesimismo, son realidades latentes que infieren el resultado de políticas del gobierno desastrosas, que han hundido a la población venezolana en la más abyecta de las miserias socio-económicas de esta patria que se ufana de glorias y conquistas del pasado, no podemos vivir de las epopeyas pretéritas, tenemos que vivir de las victorias del presente, evocar el pasado no garantiza el éxito o la derrota, solo trae a la memoria una remembranza que causa ilusión o desencanto, pero jamás solución a las dificultades que vivimos en el momento, quien se quede anclado en el pasado, nunca podrá tener el éxito en el presente, ni esperar un futuro promisorio que le garantice el reposo del vencedor.


Por el pastor: Fernando Zuleta Vallejo.

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