domingo, 24 de agosto de 2014

¿ESTAMOS PROTEGIDOS?


La protección se levanta como una muralla que rodea una ciudad para resguardarla de ejércitos enemigos, todos de alguna manera creamos barreras de protección por distintas causas, algunas son solo producto de la imaginación, como sucede con el que  sufre delirio de persecución,  este caso puede definirse como un estado paranoico donde los temores se mezclan con ideas mentales confusas y desarrollan la temible manía de sentirse asediado por cuanto congénere tiene a la vista, este cuadro está clasificado dentro de las enfermedades mentales y  esa ya es tarea  de los expertos en alineación( loqueros, psicólogos y psiquiatras).

Hay mucha diversificación en nuestra mente, comenzando por la escala de valores y el medidor que usemos para ello, una persona que ha sido criada sin reglas morales, bien puede considerar natural desnudarse, como el caso de la invidente, parece que nunca se le dijo que cuando se fuera a bañar debía de hacerlo en el lugar adecuado para tal fin, ella con toda naturalidad lo hacia donde estuviera y aun sabiendo que había otras personas en el lugar, cuando se presentaba esta necesidad simplemente decía: me voy a bañar  y de inmediato se despojaba de toda su indumentaria. Supongo que como no veía, pensaba que los otros que estaban a su derredor tampoco. ¿Quién es culpable el ciego o quien le da el garrote?

Es una ley natural protegernos, eso se evidencia en la manera en que reaccionamos cuando nos sentimos amenazados, respondemos instintivamente, sin pensarlo ni anticiparlo, es lo que se llama una ley reflejo, cuando el ojo percibe que algo lo va a lastimar al instante los parpados se cierran para protegerlo.

Pero en muchas situaciones la protección adquiere ribetes de manía y esta es difícil de erradicar, me decía un amigo estadounidense que donde él vivía se identificaba muy fácil la llegada de un  sudamericano al vecindario, porque lo primero que hacía era rodear de muros e instalar alarmas en su vivienda, condición de la inseguridad heredada de su procedencia, e imposible de dejar a un estando  en otra cultura, donde se hace innecesario tal proceder.

La protección aunque es algo natural e instintivo a veces toma rutas equivocadas y comienza a trajinar por senderos tortuosos que conducen al inicio y desarrollo de patologías sicosomáticas traspasando los niveles de la tolerancia y la confianza, alcanzando simas peligrosas que impiden tener una vida equilibrada y en paz.

En estos tiempos que corren existe una propensión y con razones suficientes para ello a buscar y conseguir todas las formas y maneras de protegernos, porque hemos sido condicionados ante los estímulos que surgen de estar pasando por situaciones verdaderamente peligrosas, esto se demuestra en la vida cotidiana de las personas, hablando con una señora del vecindario y haciendo referencias a los sucesos de la noche anterior cuando estuvimos  escuchando ráfagas de armas automáticas en las aceras de nuestras casas, usadas como polígonos de tiro o parapeto por las bandas delictivas del lugar, decía: yo tengo una colchoneta preparada al pie de la cama y cuando escucho el primer disparo de inmediato me tiro al piso y luego debajo de la cama. Eso es responder a un estimulo.

Si Iván Pavlov estuviera en este lugar, no habría tenido necesidad de experimentar con perros para desarrollar su teoría de reflejo condicionado, las ocasiones para ello se presentan todos los días en vivo y en directo y con personas que están sufriendo el terrible condicionamiento de sus vidas ante la locura de la comunidad donde estamos inmersos.

Aunque este sea un valle de sombra de muerte, los que tenemos nuestra confianza en Dios, podemos estar seguros de ser protegidos, porque ella viene  del Señor Dios creador del cielo y de la tierra, no permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.  (sal 121:2-3) Si tú no te encuentras seguro, Cristo es la respuesta, tú decides.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.






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