martes, 12 de agosto de 2014

CON DIOS TODO Y SIN DIOS NADA.




“Con Dios todo y sin Dios nada” tienen como eslogan muchos y es un letrero que se ve escrito en diferentes lugares públicos, en sitios de toda naturaleza y  casi en cualquier clase de vehículos, pero en forma general tiene un sentido de amuleto y fetichismo, no de certeza y seguridad, porque estas personas que lo exhiben no lo hacen por convicción o por fe, sino por miedo, lo cual implica un desconocimiento total del ser que invocan, esto se hace patético al hacer una sola pregunta a sus suscriptores ¿Obedece Ud. A Dios? Generalmente todos responden con otra pregunta ¿y Ud. Lo hace? o con la evasiva eso nadie lo puede hacer.

La cuestión es que nos agarramos de consignas que nos parecen adecuadas o que tienen un tinte que emana o evoca protección, porque es ineludible que todos queremos protección y el deseo es de siempre salir bien librados de los aconteceres diarios, este tipo formulismo es muy común de los seres humanos, porque es la manera de llenar un espacio vacío en el ser, por la ausencia de Dios en el corazón y como mecanismo recurrimos a frases que no van a tener ninguna incidencia real en los sucesos, pero nos aferramos a ellas como la tabla de salvación para el naufrago y en bastantes ocasiones les damos el ribete de mágicas, sin conocer que Dios es omnipotente y a Él lo mueve la fe que tengamos en El, porque lo conocemos personalmente y no por referencias o alusiones a su nombre y majestad.

No podemos invocar al Dios que otros conocen, sino al Dios que conocemos de manera directa, pregúntele a los hijos de Esceva, cuando trataron de someter las fuerzas espirituales en el nombre del Jesús que predica Pablo; el espíritu demoniaco respondió: a Jesús conozco, y se quién es Pablo; pero vosotros, ¿Quién sois? ( hechos: 19: 13 al 16).Evidencia clara y contundente que pronunciar el nombre de Dios no es sinónimo ni garantía de que estamos bajo su protección y cuidado, porque nadie puede llamar a Jesús  Señor, sino por el Espíritu Santo y esto solo sucede cuando se ha nacido de nuevo, como está escrito: mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.(jn:1:12-13)

Queda claro que todo lo que se nombre o se diga de Dios sin tener relación personal con El, es completamente inocuo, porque su nombre no es el que hace las cosas, sino el ser omnipotente, omnipresente y omnisciente que es El y que respalda a los que lo conocen en Espíritu y en verdad.

De ti depende que esa famosa frase “con Dios todo y sin Dios nada” tenga vigencia y recobre realismo en tu vida, tenga protagonismo y forme parte del vocabulario de un hijo de Dios, para que lo uses cuando las circunstancias lo requieran. Termino este comentario con un pasaje bíblico que resume todo lo dicho con anterioridad: de modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2cor:5:17.)

Por el pastor: Fernando Zuleta V.



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