lunes, 11 de septiembre de 2017

LA ORACION: algunas consideraciones



La oración es el oxígeno del espíritu y el antídoto contra el pecado.

Todo creyente debe de estar unido al Señor por medio de ella, siendo vital en todo tiempo, pero esencial y de primerísima necesidad en el nuevo creyente por cuanto con ella inicia la relación con Dios y dependiendo de su tiempo en esa comunión intima es que obtendrá las herramientas para vencer  la tentación y así evitar caer en el pecado.

Lo primero que debe aprender un converso es a relacionarse con su Salvador y no existe mejor medio que la oración, ya que ella representa la dependencia absoluta del Señor, pues orar es subordinarse a Dios y aceptar sus decisiones sin pedir explicaciones o dar el parecer.

En la oración se aprende  a someternos al arbitrio del Creador, sin objeciones, ni resistencia, porque entendemos que todo lo que decida Nuestro Señor es soberano y perfecto ¿dónde quedan nuestras decisiones?

Una mente renovada comprende a la perfección los designios de Dios y sabe que su voluntad es buena, agradable y perfecta (rom. 12:2b.) ¿Para qué busca otra alternativa?

La oración produce el efecto de la transformación espiritual por cuanto somos influenciados en forma directa por el Sumo Creador, esto es la consecuencia real de estar en la presencia de Dios ¿habrá algo que pueda cambiar más poderosamente que la presencia de Dios?

Los ateos han tenido la temeridad de negar a Dios, pero han carecido de la osadía de preguntarle a Él, si es real. Se llevarían tremenda sorpresa si lo hicieran. Negar la existencia de Dios es un acto de orgullo demencial y no una convicción mental.

La mente humana es posible que sea la mayor manifestación de Dios en el hombre, pues ella lleva implícita la huella más profunda de su Hacedor, por cuanto no es tangible, pero imposible de negar, no es visible pero imposible de rechazar su existencia, no sabemos dónde está y como funciona pero imposible de descartar. No es posible que exista un ser racional sin mente, así mismo es imposible que exista el universo sin un Creador.

Por consiguiente la oración es el enlace del Espíritu de Dios con el espíritu del hombre, haciéndose la conexión espiritual, donde se funden en uno con el otro y Dios trasmite al hombre sus pensamientos y lo capacita para vivir en santidad en un mundo cada vez más distanciado de su Creador.

La oración es el vehículo por el cual entendemos el resultado de la cruz, en ella Dios nos capacita para comprender verdades espirituales, Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente.(1 corintios 2: 14).

Nada puede reemplazar la oración, la lectura de la Biblia es de importancia vital, tanto su estudio y memorización, pero solo basta con recordar una sola cosa: Satanás tiene acceso directo a ella, se la sabe a la perfección y es su más consumado intérprete, pero le es imposible discernirla espiritualmente, porque le es negado poder orar y sin orar nunca se podrá comprender sus eternas verdades.

El entendimiento de la palabra escrita, solo se adquiere cuando el autor de ella da su interpretación.

La mayoría de los interpretes bíblicos y grande cantidad de teólogos son ateos, porque interpretar la Biblia no está vedado a ningún ser inteligente, solo que su discernimiento espiritual, no puede hacerse sin la presencia del Espíritu de Dios y allí está la diferencia abismal, en ser interprete de la Palabra de Dios con mente carnal o con mente espiritual.

La oración a Dios nunca puede hacerse excluyendo el elemento espiritual, es decir la presencia del Espíritu de Dios en ella. Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. (la Biblia de las américas, rom 8,26). 

En la práctica para usar una símil seria como querer recibir el beneficio del alimento físico, negándonos a comer.


Por el pastor: Fernando Zuleta Vallejo 

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