viernes, 27 de mayo de 2011

EL DIVORCIO


El matrimonio como institución que tenía su poder y autoridad basado en la permanencia ha desaparecido, engrosando el sórdido mundo del mercantilismo, ahora ha sido remplazada su estructura fundamental, por un moderno sistema contractual eliminado la famosa frase “hasta que la muerte los separe,” que  le daba aquella condición granítica y perpetua  de estabilidad solamente interrumpida por la inexorable parca.
El matrimonio funciona ahora como un acuerdo social obrero-patronal con clausulas que rigen el convenio y las consecuencias derivadas del inflingimiento de ellas, me recuerda mucho al sistema sindicalista  y su intrincado mecanismo de entendimiento mutuo.
Ha tomado la ruta de la conveniencia, olvidando que es un pacto autenticado por las leyes divinas y humanas ¿Qué es una ley? En la forma más simple y sencilla que yo conozco: “ley es el precepto o dictado por el cual se manda o se prohíbe una cosa. Hay dos clases de leyes la divina y la humana, la divina tiene su origen en Dios y la humana en los hombres” este fue el concepto que  me enseño mi profesor en el segundo grado cuando contaba con siete años (7) y permanece como marca indeleble en todo mi ser.
 El significado de la palabra  ley es “unir o ligar a una persona en el cumplimiento del deber y la responsabilidad” esto por consiguiente establece la obligatoriedad que cada uno asume ante DIOS  y los hombres, en este caso sería ante la sociedad.
Pero hemos descendido tanto en la escala de valores, que pisoteamos las leyes vengan de donde vengan, eso la debilita haciendo que el juicio no salga según la verdad y finamente la justicia es retorcida para inclinarla o llevarla a la conveniencia  personal y no a la eficacia y rectitud para lo cual fue establecida, para cometer ese exabrupto hacen alianza, los leguleyos expertos en encontrar aristas y recovecos para violarla legítimamente y los individuos sin escrúpulos morales que todo lo que persiguen es el beneficio personal sin detenerse a considerar el daño moral, sicológico o físico que ocasionen a terceros.
La cantidad de vidas destruidas, personas traumatizadas, y  llevado una existencia miserable  es alarmante, solo basta echar una mirada a su origen y nos daremos cuenta que vienen de familias disfuncionales, donde muchas veces la ruptura del matrimonio ha sido la causa principal de que sus vidas estén hechas pedazos.
 Pero que preguntan los que toman la decisión del divorcio a veces por razones nimias y fuera de toda razonamiento sensato, cuando se le señala el sufrimiento y las fatales consecuencias que recaerán directamente sobre los hijos ¿Y es que yo no tengo derecho a ser feliz? claro que lo tienes, pero nunca a expensas de los demás, máxime si es tu propia descendencia y fue tu decisión traerlos al mundo, ellos no eligieron nacer, ni que tú fueras su progenitor, esa fue tu elección y cuando tomaste esa determinación asumiste toda la responsabilidad que traía implícita la acción. Cuando una nueva vida comienza en el ceno materno, esa es  responsabilidad de los que  la crearon y los sacrificios o negación así mismos que  se tengan que hacer, para su desarrollo y felicidad son deber auto-impuesto y nada nos exonera del cumplimiento de él.
Muchos argumentan como medio de justificación que no sabían lo que era tener hijos y cual grande la responsabilidad, permíteme decirte que por lo mismo pasamos todos, pero el desconocimiento de la ley jamás libera de las consecuencias de la violación  de ella.
No puedes pensar en el matrimonio con la frivolidad de las famosas tele-culebras, como la colombiana titulada “hasta que la plata nos separe”, este tipo de mensaje es de los que han hecho mucho daño a la estabilidad del matrimonio, porque todo lo reducen al plano materialista olvidando por completo, que es una unión psico-físico-espiritual donde está involucrado cada contrayente integralmente.
Da nauseas observar a los matrimonios en crisis y en vía de separación, que sin ningún escrúpulo toman a los hijos como escudos protectores para sacar el máximo beneficio de sus agrias disputas, sin importarles en lo mínimo el terrible y descomunal daño que le infringen, es una de las más bajas pasiones, valernos de truculencias para lograr objetivos insanos, teniendo como mamparas a los ingenuos retoños que nada tienen que ver con la insensatez y falta de afecto natural de los desubicados padres y como dice el Dr. Myles Munroe " no hay hijos ilegítimos, sino padres ilegítimos, " haciendo notar la irresponsabilidad de los que procrean y dejan abandonados a sus vástagos.
Ver niños llorando, con rostros marcados por la angustia que le producen las decisiones erráticas de sus padres, sintiéndose desprotegidos, llenos de ideas y pensamientos contradictorios, porque los mismos padres para ganarse el favor de ellos no dudan en hablan pestes de sus consortes señalando todo lo malo que tienen y cada quien culpando al otro por lo que está pasando. ¿Qué sabe un niño de los cuadros de podredumbre moral donde se mueven sus padres? ¿Cómo puede inclinarse hacia alguno de los dos, sí el deseo de él es tenerlos a  ambos? En su pequeño mundo la vida es demasiado simple, para entender cosas tan complejas como las causas de una ruptura matrimonial y menos para sopesar si las causas que esgrimen para hacerlo son justificadas o no, y más imposible  es saber cual de los dos es menos culpable de su terrible angustia y desazón.
Como dan pena los niños metidos en estas encrucijadas de la vida, arrastrados por las corrientes borrascosas, que producen el egoísmo y la indolencia de los seres humanos, que no se detienen a reflexionar en las fatales consecuencias de la toma de decisiones equivocadas que la mayoría de las veces no tienen asidero, ni fundamento, que realmente sustente una decisión tan transcendental, e igualmente desastrosa para los únicos que no tienen que ver con el asunto como son los hijos.
¿Quien es el culpable de tanta desdicha?  Si somos realistas Ud. y yo, todos porque esto no es tarea de grupos especiales, sino de todo ser humano, que vea en los demás a personas iguales  y que entendamos que nos necesitamos unos a otros, para que todos disfrutemos de la mejor manera posible el mundo que compartimos.
Culmino con este fragmento del gran vate : Andrés Eloy Blanco.
LOS HIJOS INFINITOS
Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga y al del coche que empuja la institutriz inglesa y al niño gringo que carga la criolla y al niño blanco que carga la negra y al niño indio que carga la india y al niño negro que carga la tierra.
Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños que la calle se llena y la plaza y el puente y el mercado y la iglesia y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle y el coche lo atropella y cuando se asoma al balcón y cuando se arrima a la alberca; y cuando un niño grita, no sabemos si lo nuestro es el grito o es el niño, y si le sangran y se queja, por el momento no sabríamos si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

                         Por el pastor: Fernando Zuleta V


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