martes, 17 de abril de 2012

LA IMPUNIDAD

 

   

Es la ausencia de castigo por los crímenes, se dice que hay impunidad cuando los delitos quedan sin  quien responda por ellos, estamos en una época donde la barbarie disfruta a sus anchas debido a que la justicia esta cojeando de una manera tan visible, que se ha hecho imperceptible su funcionamiento y extremadamente difícil ver su accionar.




Las quejas y los lamentos de los que sufren la arremetida del hampa, todas tienen un mismo clamor y un único señalamiento: ¡aquí no hay justicia! Esta situación está tomando visos de insostenible y está acumulando presión y tensión sobre las masas tan abrumadoramente, que el día que no quede lugar literal para almacenar su carga nefasta y altamente explosiva, está más cerca de lo que creemos y cuando llegue hará una erupción tan fenomenal, que seguramente solo podrá compararse con el teórico big bang, pero esta vez no se situara en el espacio infinito y el tiempo indefinido, sino que sucederá ante nuestros ojos y un lugar demarcado geográficamente,  que no es virtual sino pasmosamente real, su fuerza y poder destructivo no podemos intuir, ni cuantificar sus alcances terriblemente letales, la acumulación de fuerzas ferozmente negativas y poderosamente virulentas conforman  una mezcla tan bestial y terrible que supera con creses en poder destructivo cualquier arma letal que el hombre haya creado para su propia destrucción. 




No se cuales serán los limites y el alcance de la tolerancia que podamos tener, ignoro cuanto tiempo se podrá esperar para ver soluciones a tan horrorosa situación, no tengo idea de cuanto podamos convivir en medio de lo abrupto y pestilente del caos de impunidad e injusticia, recurriendo al refranero popular podemos asegurar que todo tiene un límite: no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.


 


No encuentro ninguna razón coherente y menos una justificación aceptable que pueda esgrimirse como disculpa por lo horrendo de la situación que estamos viviendo y el dantesco drama en que estamos inmersos los habitantes de este país de los antagonismos y de las disimilitudes, mientras la pasamos viendo enemigos virtuales o imaginarios, ignoramos los reales y tangibles, los primeros son una suposición, los segundos son una lamentable realidad. Los que consideramos foráneos serán eventuales e improbables, pero los que están adentro son reales y  están carcomiendo el corazón de la juventud, haciendo destrozos cuantiosos en el presente creando las condiciones para que el futuro sea incierto y tenebroso.
 


A quien le duelen los jóvenes que caen abatidos en el campo de batalla de una guerra no declarada, pero que la contundencia de los hechos al ocasionar miles de muertos al año  demuestra que hay un conflicto armado de dimensiones colosales, sin reconocimiento por los que ostentan el poder y la autoridad, negando tozudamente la evidencia al tratar de convencer que son los medios de comunicación los que presentan una imagen paupérrima del país y al mismo tiempo inflan las cifras de la hecatombe, por la simple y elemental razón de que son enemigos del régimen.


La realidad la vivimos los que hacemos vida común con los drogadictos, con los alcohólicos, con los jibaros, con los proxenetas, con los asaltantes y atracadores, además de prostitutas y homosexuales que sin ningún pudor o recato  exhiben públicamente sus vicios e inclinaciones pervertidas. Y ¿Quién toma cartas en el asunto?



Solo hay uno que está interesado en hacer justicia y no tendrá por inocente al culpable y no importa si estas en este momento de espaldas a Él, El te hace secano por la sangre de su Hijo Jesucristo, si decides buscarle y ese es DIOS.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.






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