viernes, 19 de agosto de 2011

EL MAL CARACTER



El mal carácter es una mala práctica y una pésima decisión del que elige vivir amargado y hacerle la vida en cuadriculas a los demás, es la ausencia de amabilidad y una falta total de benignidad, que entre otras cosas esta ultima significa bondad y dulzura en el trato con los demás, es hacer sentir bien a los demás. El mal carácter es una deformidad en el comportamiento de las personas que se constituye en una arma de doble filo, porque le ocasiona al que la asume, un estado de auto- inconformismo que hace que se sienta incomodo consigo mismo, es como estar diciéndose a mismo, tienes que sentirte mal, vivir frustrado, no tienes derecho a ser feliz, no debes disfrutar la alegría, el bienestar no está hecho para ti, tienes que estar de mal humor y haciendo todo lo posible para que suceda, pero además los otros tampoco tienen que estar bien, por lo cual, si no disfruto la vida, ninguno tiene porque hacerlo. Hay una clara intención de hacer que los que estén cerca, deben sentirse mal, porque si estoy mal nadie tiene derecho a estar bien.

Me parece que el mal carácter es producido por un generador interno que se alimenta de bajas pasiones, de ideas destructivas y de intenciones virulentas, que es almacenado en recipientes de enfermizo resentimiento, sale en oleadas permanentes al exterior con la intencionalidad de contagiar a todo que se encuentre en el camino, para que sean iguales en desdicha, es como graduarnos y llegar hasta hacer el máster, para hacer sentir mal a los demás, en otras palabras, nos trasmiten el mensaje, de que existen para que otros sean infelices y tienen la detestable misión de arrastrar a todo el que pueda a la miserable condición de la amargura.

El mal carácter es esencialmente auto-destructivo, porque a su dueño, nada le gusta, nada le sabe, nada le satisface, todo le hiede, todo le molesta, todo le causa sopor, vive en un estado de hartazgo permanente, ya que no ha terminado de pasarle una rabieta, cuando le empieza la otra, esta encadenado a una sucesión de eslabones de angustia y mal genio perpetuos que minan su capacidad de control impidiéndole ver los matices que da la variada gama de colores que tiene la vida y solo puede ver en la aburrida monocromática del blanco y negro. Nos podemos imaginar si las flores fueran de un solo color, que el arco iris fuera blanco y negro, que los seres humanos fuéramos clones y que estuviéramos programados como las abejas ¿no sería la vida muy monótona y apesadumbrada? Para que nos demos una idea contundente de lo que es el mal carácter, se asemeja a las anteriores comparaciones.

Esta anomalía es perturbadora de la paz espiritual, socaba las relaciones interpersonales y hunde a sus portadores en la soledad y el ostracismo, teniendo la terrible particularidad de ser muy hostil e inflexible ante los desaciertos y debilidades ajenas, no tolera las flaquezas y se erige como un juez implacable ante las carencias humanas. Tuve dentro de mis propias experiencias la ocasión de lidiar con uno en particular durante un largo y difícil periodo de tiempo que tenía esta anormalidad, lo escuchaba a veces por horas interminables y mayormente diciéndome todo lo negativo que veía en mí, aunque no fueron deseados estos forzados encuentros, si fueron útiles porque me enseñaron a ser fuerte y a aprender a soportar con paciencia a los débiles, porque si hay verdadera debilidad en una persona se llama: mal carácter.

El carácter es la capacidad de soportar, de tener aguante ante las dificultades que se presentan, es hacerle frente a los imponderables y salir victorioso, no es correr, evadir o explotar de cólera ante situaciones fortuitas que demandan de nosotros templanza, es decir dominio propio.

Un mal carácter es el fiel reflejo de la incapacidad de tener control de las situaciones difíciles, reaccionando de la única manera que se está en capacidad para responder: con un estallido de furia. Las personas son las responsables directas de tener mal carácter, porque cambiarlo es solo un ejercicio donde se ponga la mente en funcionamiento con un objetivo especifico, darle una nueva orientación y un sentido diferente a la vida, esto es solo competencia individual, tienes que determinar vencer esa mala tendencia de estar de mal humor, se puede comenzar cada mañana al levantarte y decidir que este día va a ser de felicidad, mirarte en el espejo del baño que  seguramente es el lugar más intimo y alejado de fisgones y podrás decirte a ti mismo frente a el, esbozando una gran sonrisa, hoy voy a sonreírle a todo el mundo, seré feliz y haré felices a otros. Solo tienes que comenzar y proponértelo como una meta a corto plazo, has el ensayo por tres meses, si rompes la rutina, reiníciala cuantas veces sea necesario, cumple la primera etapa y sigue con la segunda y así sucesivamente, al final te darás cuenta que todo obstáculo se puede vencer y estarás listo para los nuevos y fuertes desafíos que te siga planteando la vida, pero lo más importante es que serás fuente inagotable de bendiciones y de estimulo invalorable para los demás.

En una oportunidad le presentaron a Abraham Lincoln un hombre que solicitaba  trabajo, el rechazo darle el empleo diciéndole a un subordinado suyo: no me gusta la cara de ese hombre, este le respondió, pero presidente él no tiene la culpa de tener esa cara y Lincoln le respondió: si la tiene, porque en nosotros esta mostrarnos amables o miserables. "El mal genio es el que nos mete en líos.el orgullo es el que nos mantiene en  ellos"(Marvin Neil Simon).

Finalmente el corazón alegre hermosea el rostro, se refiere a la voluntad, si voluntariamente decides ser feliz esto se exteriorizara cambiando todo tu semblante y tu modo de ser, nadie puede ser feliz internamente sin demostrarlo a fuera, nadie puede ser infeliz y tener un rostro de felicidad, lo que tú seas internamente se reflejara en tu rostro.



Por el pastor: Fernando Zuleta V.





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