martes, 26 de abril de 2011

¿ DISFRUTAMOS DE LOS DERECHOS UNIVERSALES DEL HOMBRE ?

La revolución francesa dio inicio a una nueva época, determinando la importancia de ese extraordinario acontecimiento, aunque fue un suceso muy sangriento y considerando, que el saldo de guillotinados, según algunos historiadores, llego a los cuarenta mil (40.000) es de suponer la magnitud sísmica que origino en todos los estratos sociales y políticos del momento.
Un hecho resaltante, derivado de este suceso transcendental que por extensión beneficiaria a todo el genero humano fue la instauración y proclamación de los derechos universales del hombre, haciéndolo igual tanto social como políticamente, algo que mas de doscientos (200) años después, todavía sigue siendo una quimera para mayorías inmensas de los habitantes terrenales y aún en el mismo epicentro, donde alcanzó la mas alta frecuencia este movimiento telúrico el contenido y practicidad han sido violentados sistemáticamente, dejando de lado, la razón  intrínseca, despojando de la esencia, la conquista que en su tiempo se consiguió cruentamente a expensas del sacrificio, la tragedia y la agonía de un pueblo, que en su estertor moribundo, agobiado, explotado y despreciado por los círculos de poder predominantes, levantó su espíritu acostumbrado a la miseria de la esclavitud y el desprecio de los que se consideraban por mandato divino dueños y señores de sus menguadas vidas, las cuales siendo  el único medio de que disponían, para revertir tanta abyección y oprobio acumulado generación tras generación la ofrendaron en holocausto, logrando conquistas sin precedentes en la maltrecha historia de la humanidad.
Hoy los lineamientos originales expuestos magistralmente en " El contrato social " por Jean- Jacques Rousseau, que establecieron los pilares, donde se levantaron los derechos de libertad e igualdad de los hombres, está celosamente guardados en el museo de Louvre, seguramente para que el tiempo tirano, que en su avance inexorable que hace que todo lo creado por el hombre se extinga, no haga mella, ni implante huellas en el y así conservarlo para la posteridad, como un trofeo  glorioso de la victoria conquistada por el derramamiento de la sangre de un pueblo que se negó a vivir bajo la mas abominable de las tiranías imperantes.
Seguramente, se hará todo lo necesario para conservarlos intactos ¿Se ha hecho lo mismo para que la concepción y la razón con que vieron la luz permanezcan?
Cuando vemos las invasiones de naciones, con el pretexto de la implantar la democracia ¿No es eso una flagrante y deliberada violación de los derechos y autodeterminación de los pueblos?
Cuando en los países se arremete contra los emigrantes, vejándolos, denigrándolos, argumentando que son indocumentados ¿Que nombre le daremos para no herir susceptibilidades y no grajearnos el rechazo y la aversión de los poderosos? lo llamaremos preservación de la identidad nacional o guardianes celosos de la tradición de nuestros   ancestros y del acerbo cultural de la excelsa y gloriosa patria.
Hablar de los derechos universales del hombre, significa en mi poco entendimiento, que no hay limites de tiempo, de espacio, ni barreras físicas o políticas nacionalidades, color, credo o cultura que las circunscriban, seria entonces, el que esta en la China o el Ona aborigen  de la Patagonia, el vikingo nórdico como el que está en las entrañas de las tupidas selvas africanas o en cualquier confín de la tierra, ciudadano de primera clase, ciudadano del mundo y merecedor de todos los privilegios que en el papel le concede la tan cacareada carta universal de los derechos humanos, aclamado como un legado filosófico y humanista del mas alto vuelo intelectual del que se tenga conocimiento alguno, pero impracticable y fuera de uso por  los mas fervientes admiradores y aduladores de su magistral contenido.
Si se crean leyes, seria saludable aplicar la máxima del espíritu de las leyes, "la ley debe ser como la muerte, que no hace acepción de personas "   


Por el pastor: Fernando Zuleta V.

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