lunes, 12 de octubre de 2015

PAPA Y MAMA A LA VEZ, UNO DE LOS MAYORES FRAUDES CONTEMPORÁNEOS



Quien acuño esta frase no se le puede negar el éxito que produjo su deducción eufemística, porque no se puede ignorar que ha tenido resonancia y con mucho fervor  se usa para magnificar la dura tarea de las féminas de tener que criar hijos  sin el concurso de un varón, pero es indudable que carece de la esencia vital del realismo.

El hogar fue establecido bajo la premisa de la unión legal de un varón y una hembra, con el propósito de que ambos participaran activamente en la conformación de la familia, donde por razones de elemental lógica, los hijos completan ese núcleo, que no estaría en su totalidad construido, si por una u otra causa ellos no aparecieran en el horizonte de las vidas de la pareja.

Esto está establecido en un plano natural, donde la creación de nuevas vidas, es imposible sin el aporte decisivo de cada género, la ciencia puede  iniciar vidas en laboratorios, usando probetas, fecundación en vitro, vientres artificiales, alquilados, prestados, comprados o cedidos, pero no podrá jamás, convertir al ser humano en hermafrodita y lograr que de un solo género se obtenga vida, siempre necesitara del aporte femenino y  del masculino.

En esa misma situación se encuentra la familia, nunca podrá tener hijos  sanos y equilibrados tanto en lo emocional como espiritual, si adolece de la figura de uno de los dos, porque el varón es el complemento de la mujer y la mujer el complemento del varón, de manera que totalmente espurio asegurar que se es padre y madre a la vez.

Hoy en día con la llamada liberación femenina, cantidades de mujeres que han sido exitosas en sus carreras y actividades, han optado por usar al varón solo como  un recurso para tener hijos, creyendo  que el poder financiero les otorga todas las armas para prescindir de la figura paterna  en la corresponsabilidad de criarlos, sin tener en cuenta el pequeño detalle que aquí no tiene que ver los recursos económicos, sino la presencia paterna para establecer equilibrio  en la balanza, porque aunque parezca extraño, este equilibrio no está en el centro, sino en los lados, y al faltar el contrapeso se inclinara ominosamente a uno solo.

La norma divina establece un hogar, donde la figura materna y la paterna son copartícipes del funcionamiento idóneo de la familia y aunque eventualmente por circunstancias imprevistas no esté presente alguno de los dos, puede ser suplantado, pero jamás reemplazado. Debe de ser porque los lasos y nexos de consanguinidad nunca podrán ser sustituidos y la herencia jamás podrá ser relevada bajo ningún concepto humano, técnico o científico
.
Desde el punto de vista humano se pueden tejer todas las hipótesis posibles o crear innumerables teorías para matizar y desproveer de la realidad a los hogares disfuncionales, haciéndole creer a los ingenuos que no es imprescindible la pareja en el hogar y que por ende se puede ser padre y madre a la vez si falta el varón o madre y padre si falta la hembra, cuando la verdad verdadera  es que ninguno de los dos puede sustituir al otro, porque somos complementos el uno del otro, no reemplazos.

En el aspecto espiritual, todos podemos tener un mismo Padre y de esa manera vencer los obstáculos derivados de una  paternidad irresponsable, como está escrito: más a todos los que le recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad  de ser hechos hijos de Dios. Éstos no nacieron  de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.(Jn.1:12-13).

Esto es lo que se llama el nuevo nacimiento y aunque mi padre y mi madre me dejen, con todo, Jehová me recogerá.(sal.27:10).


Por el pastor: Fernando Zuleta V.

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