jueves, 15 de octubre de 2015

¿PERSISTENTE O TERCO, DE QUE LADO ESTAS?




“La persistencia es la madre del éxito y la terquedad es la madre del fracaso"


La diferencia entre persistir y ser terco, es como la que existe entre la luz y la oscuridad, pues son antagónicos, aunque pueden parecerse como el trigo y la cizaña, porque el persistente insiste hasta alcanzar objetivos, mientras el terco, se resiste ante las utopías y las quimeras. El primero es visionario, el otro es iluso.


Un ser persistente ve en el horizonte el cumplimiento de sus sueños, un terco carece de la visión en su empecinamiento.


La persistencia transita el camino de las dificultades y las vence hasta alcanzar el objetivo, la terquedad se amalgama con los obstáculos y es absorbido y maniatado por ellos impidiéndole lograr algún propósito.


El persistente tiene un mapa que lo guía por el camino y se resiste a tomar atajos que le faciliten su conquista, el terco va a la deriva sin brújula ni timón y cuando encuentra un sendero no duda en transitar por el, aunque no conozca su final.


La persistencia tiene su premio en alcanzar metas trazadas y establecidas, la terquedad tiene su paga al ser reducido a la inoperancia y la impotencia. Un hombre persistente llega al cumplimiento de sus anhelos con la satisfacción del objetivo alcanzado, un ser terco malgasta su tiempo, recursos y energía y es coronado por la infelicidad y la amargura.


La persistencia encuentra en el trabajo concienzudo y permanente sus aliados para el triunfo, mientras la terquedad es el resultado del menosprecio a la sensatez y la humildad y su final es el caos y la angustia.


Un ser persistente mantendrá una sonrisa que lo identifica como ganador, un ser terco tendrá un rictus de angustia que lo señala como perdedor.


El persistente tiene iluminado el camino por los destellos de luz de cada paso dado en la certidumbre, el terco no puede ver, porque anda en la zozobra por un túnel a oscuras y sin final


La persistencia tiene bases sólidas para buscar el cumplimiento de sus metas, la terquedad se sustenta en las arenas movedizas que producen los sentimientos. Un hombre perseverante tiene la certeza de vencer las dificultades y alcanzar la realización de sus sueños, un hombre terco encuentra enemigos invisibles que le hacen tirar golpes al aire sin dirección, ni sentido.


La perseverancia manifiesta la fuerza del espíritu, mientras la terquedad entraña la contumacia del carácter. La perseverancia se abre a las posibilidades y la terquedad se cierra ante ellas.


Con la perseverancia obtenemos las llaves para abrir las puertas del triunfo y con la terquedad conseguimos mantener cerrados los cerrojos para alcanzar el éxito.


Por el pastor: Fernando Zuleta V.








































lunes, 12 de octubre de 2015

PAPA Y MAMA A LA VEZ, UNO DE LOS MAYORES FRAUDES CONTEMPORÁNEOS



Quien acuño esta frase no se le puede negar el éxito que produjo su deducción eufemística, porque no se puede ignorar que ha tenido resonancia y con mucho fervor  se usa para magnificar la dura tarea de las féminas de tener que criar hijos  sin el concurso de un varón, pero es indudable que carece de la esencia vital del realismo.

El hogar fue establecido bajo la premisa de la unión legal de un varón y una hembra, con el propósito de que ambos participaran activamente en la conformación de la familia, donde por razones de elemental lógica, los hijos completan ese núcleo, que no estaría en su totalidad construido, si por una u otra causa ellos no aparecieran en el horizonte de las vidas de la pareja.

Esto está establecido en un plano natural, donde la creación de nuevas vidas, es imposible sin el aporte decisivo de cada género, la ciencia puede  iniciar vidas en laboratorios, usando probetas, fecundación en vitro, vientres artificiales, alquilados, prestados, comprados o cedidos, pero no podrá jamás, convertir al ser humano en hermafrodita y lograr que de un solo género se obtenga vida, siempre necesitara del aporte femenino y  del masculino.

En esa misma situación se encuentra la familia, nunca podrá tener hijos  sanos y equilibrados tanto en lo emocional como espiritual, si adolece de la figura de uno de los dos, porque el varón es el complemento de la mujer y la mujer el complemento del varón, de manera que totalmente espurio asegurar que se es padre y madre a la vez.

Hoy en día con la llamada liberación femenina, cantidades de mujeres que han sido exitosas en sus carreras y actividades, han optado por usar al varón solo como  un recurso para tener hijos, creyendo  que el poder financiero les otorga todas las armas para prescindir de la figura paterna  en la corresponsabilidad de criarlos, sin tener en cuenta el pequeño detalle que aquí no tiene que ver los recursos económicos, sino la presencia paterna para establecer equilibrio  en la balanza, porque aunque parezca extraño, este equilibrio no está en el centro, sino en los lados, y al faltar el contrapeso se inclinara ominosamente a uno solo.

La norma divina establece un hogar, donde la figura materna y la paterna son copartícipes del funcionamiento idóneo de la familia y aunque eventualmente por circunstancias imprevistas no esté presente alguno de los dos, puede ser suplantado, pero jamás reemplazado. Debe de ser porque los lasos y nexos de consanguinidad nunca podrán ser sustituidos y la herencia jamás podrá ser relevada bajo ningún concepto humano, técnico o científico
.
Desde el punto de vista humano se pueden tejer todas las hipótesis posibles o crear innumerables teorías para matizar y desproveer de la realidad a los hogares disfuncionales, haciéndole creer a los ingenuos que no es imprescindible la pareja en el hogar y que por ende se puede ser padre y madre a la vez si falta el varón o madre y padre si falta la hembra, cuando la verdad verdadera  es que ninguno de los dos puede sustituir al otro, porque somos complementos el uno del otro, no reemplazos.

En el aspecto espiritual, todos podemos tener un mismo Padre y de esa manera vencer los obstáculos derivados de una  paternidad irresponsable, como está escrito: más a todos los que le recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad  de ser hechos hijos de Dios. Éstos no nacieron  de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.(Jn.1:12-13).

Esto es lo que se llama el nuevo nacimiento y aunque mi padre y mi madre me dejen, con todo, Jehová me recogerá.(sal.27:10).


Por el pastor: Fernando Zuleta V.

viernes, 7 de agosto de 2015

LA GRADUACIÓN DE JHEREMY




Hoy me gradué de bachiller por tercera ocasión, fue simple, Jheremy el benjamín de la familia recibió su título de bachiller en ciencias y cada vez que un hijo escala la cumbre, los que tenemos la gracia de ser sus padres, llegamos a la cúspide con ellos, sus triunfos son los nuestros y sus fracasos también nos pertenecen, nada pude abstraernos de sus vidas y hacernos independientes de lo que hagan bien o mal, porque son la continuación nuestra y  llevan los eslabones que componen la cadena humana, con altas y bajas, aciertos y desaciertos, estamos unidos por nexos irrompibles, que generación tras generación permanecen inalterables, porque los genes son inmutables y de esa manera se aseguran la trasmisión de la herencia perpetuamente, leyes divinas y normas establecidas por El Rey de Reyes y Señor de Señores que, aunque objetemos permanecerán indefinidamente en el tiempo y el espacio.

El asunto es que  disfruto el éxito y recordé algunos pasajes de esta historia, desde su comienzo, cuando lo ingresamos al kínder una de las maestras nos llamó para advertirnos, cuando se quiso dirimir una situación propia de niños de esa edad, Jheremy sentencio: ¡aquí el que manda soy yo! Eso nos alertó con la clase de voluntarioso  teníamos que lidiar, poco tiempo después me profetizo diciendo: yo voy a ser más grande que tú y ¿Por qué? le pregunte, su respuesta fue: porque yo estoy creciendo y tú te estas achucharrando, la primera parte se cumplió el año pasado cuando me sobrepaso en estatura, lo del achucharramiento todavía está por verse. Unos días después, me causo intriga una pregunta interesante que me hizo, cuando platicábamos en el porche de la casa ¿no me puedo casar con dos mujeres? Después de explicarle con pelos y señales lo establecido por Dios en su Palabra, entonces yo fui el que inquirió ¿y a que se debe la pregunta? Su respuesta fue directa, precisa y concisa: señalándome para el frente de la casa me aseguro: lo que pasa es que allí viven dos morochas y estoy enamorado de ambas.

Afortunadamente todas esas etapas se superaron y ya en plena adolescencia valora y tiene una cosmovisión muy diferente y sus acciones se encaminan a la consecución de metas y objetivos medibles y alcanzables, pero sin duda hemos recorrido juntos una travesía que a todos nos ha dejado enseñanzas de inestimable valor  y puedo resumir en tres palabras lo que hasta ahora  ha sido esta conquista: ACTITUD, PERSEVERANCIA Y DIFICULTADES. La primera para creer en lo que hacías, la segunda para permanecer en lo que hacías y la tercera para valorar lo que hacías. Culminamos esta etapa y todos nos regocijamos por ello, tus éxitos nos suman felicidad y la felicidad produce más éxitos. Adelante, ¡que en Dios somos más que vencedores!

 Por el pastor: Fernando Zuleta V


jueves, 2 de julio de 2015

EL PASTOREO


Los problemas hay que llevárselos al Señor.

Entre las profesiones, si es que podemos llamar profesión al pastoreo, la que tiene el mayor índice de muertes por infarto es la de  pastor, la razón es simple, no solo tiene que lidiar con las dificultades personales, sino que además se agolpan sobre él, los problemas de cada oveja y cuando contamos el número de ovejas y multiplicamos problemas por ovejas sacamos el resultado de cuáles pueden ser las del pastor (2 co.11:29) ¿Quién enferma, y yo no enfermo?, ¿a quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? Estas preguntas las hace el apóstol Pablo, luego de hacer un relato sobre sus grandes pruebas y dificultades, habla de sus sufrimientos personales y termina diciendo que estos no son suficientes, sino que también están sobre él, los que padecen los demás creyentes ¿con cargas de esta naturaleza, no se correrá el riesgo de que el estrés haga pedazos la resistencia humana y termine aniquilada la existencia? Pero el que es llamado por Dios ha esta formidable tarea, es respaldado por su Señor y sostenido por su poder y misericordia. El pastor no resiste esta grandísima tarea porque es fuerte, sino porque Dios lo sostiene.

Anécdota: 
un hermano con el cual trabaje durante algunos años en la iglesia, en una oportunidad que esta  se quedó sin pastor, por ser tal vez el más capacitado y contar con el apoyo de la mayoría, fue nombrado pastor interino, mientras llegara el pastor titular, unos meses después de estas pasantías fui a visitarlo y me dijo textualmente: el trabajo de pastor es para locos, pastorie dos meses y me enferme tres veces, le hice la pregunta ¿y por qué? Por los problemas que se presentan todos los días, fue su respuesta tajante.

Si el pastor quiere tener una larga temporada en este ministerio, tendrá que cumplir con exactitud rigorosa la orden del Señor: venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga (Mt 11:28,29)
He oído predicar mucho sobre este texto y por norma general  siempre dándole un enfoque de confrontación con el pecado y llamando al arrepentimiento, pero jamás a la iglesia de manera colectiva y al creyente en lo personal y menos al pastor en su ministerio. Pedro lo reitera cuando aconseja: echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.(1 p 5:7) los pastores tienen que hacer el trabajo a que fueron llamados, pero los problemas y dificultades hay que llevárselos al Señor y no cargarlos, porque eso es imposible para los seres humanos estén en el nivel espiritual que sea. En ninguna parte dice la Biblia, si Ud. es un gigante espiritual, puede llevar las cargas y dificultades de la grey, no, solo Cristo el príncipe de los pastores es el único capacitado para llevar semejante fardo de dificultades y turbulencias. Una señal inequívoca de humildad y mansedumbre es depender del Señor y la forma más exacta y precisa es ir y decirle al Señor. ESTAS SON LAS DIFICULTADES, ESTAS SON MIS CARGAS HAZTE CARGO DE ELLAS. Pero dejárselas a Él, no prestárselas cuando estamos orando  y después de terminar volverlas a traer encima de nosotros, dejar la carga en El Señor significa entregarla con toda confianza sabiendo que Él se hará cargo y que por ninguna razón tenemos que ayudarle, solo tenemos que confiar en su misericordia y su poder infinitos.

La iglesia es del Señor.

Una de las cosas que tiene que tener claro un pastor, es que la iglesia que Dios le ha confiado le pertenece al Señor y no es un regalo que Él le ha dado, por buena persona o por simpatía, es al contrario el regalo es a la iglesia representado en el pastor. En una época me quede con la iglesia que pastoreaba sin lugar a donde congregarnos, quedamos de un día para otro en la calle literalmente, eso para mí fue un golpe bajo y en medio de la ofuscación e incertidumbre llame alarmado y angustiado a mi pastor y comencé a contarle lo calamitoso de la situación, de esa larga conversación solo recuerdo una frase que me dijo y me volvió a la realidad. NO TE PREOCUPES QUE LA IGLESIA ES DEL SEÑOR Y EL SABRÁ QUE HACER CON ELLA. Durante mas un año peregrine con la iglesia, nos congregamos en las calles, en solares, en cualquier lugar que se podía conseguir, pero la iglesia permaneció, porque el dueño de ella la cuido y la sostuvo con su poder y su fuerza. Los pastores somos regalos de Dios a la iglesia y solo hay dos cosas que la iglesia puede hacer con ellos, los acepta, los cuida y muestra su agradecimiento  Dios con un buen comportamiento, apreciándolos y estimándolos o los rechaza, los repudia, los ignora y los desprecia ¿Qué harán Uds. con sus pastores? No quiero respuestas, quiero decisiones y acciones que demuestren una u otra cosa.

Donde hay ovejas, el corral se ensucia.

Cuando un pastor me pide opinión  porque la iglesia tiene problemas, siempre le aconsejo que se lea la primera carta de Pablo a los Corintios, y que preste mucha atención al  saludo, ¿que dice el apóstol en la salutación? y  haciendo un ejercicio con papel y lápiz, enumere después todos los problemas que salen a relucir y haga la comparación con los que tiene en la suya, sacando la conclusión de cual es más problemática. Estoy seguro que se sentirá aliviado, y que haciendo una lectura a vuelo de pájaro de la epístola se encontrara con dificultades tales como: cap 1. 10 divisiones,  11 contiendas, 12 caudillismo, 26 orgullo espiritual cap 3:1 hombres carnales ,3 carnalidad general, celos, contiendas, disensiones. cap. 4.18 envanecidos . cap. 5. 1 inmoralidad sexual.6 jactancia, cap 6. Pleitos, litigios y confrontación cap. 7. 1 problemas en el matrimonio, si hacemos una exegesis de esta carta nos encontraremos con dificultades de toda naturaleza, si quiere saber más léala con papel y lápiz a la mano y enumere todos los problemas para que se dé cuenta, si las ovejas ensucian el corral o es solo suposiciones. Y esa iglesia compuesta por ovejas y cabras es la que los pastores tienen que pastorear.

La tarea del pastor es obedecer al Señor.

El pastoreo es un llamamiento divino, no una elección personal. No es elegir y querer ser pastor, estudiar y prepararme  lo que me hace pastor, sino el llamamiento y la decisión del Señor lo que me hace pastor, todo cristiano que ha entendido que se debe a la autoridad de Dios y que su mayor responsabilidad es agradar a aquel que lo llamo como soldado, siente la necesidad de adiestrarse y capacitarse para el ministerio y ese ministerio no es necesariamente lo que le guste y apetezca, sino el que,  El Espíritu Santo decida encomendarle, nadie absolutamente conoce cuáles son sus capacidades espirituales y lo único que lo hace tener “éxito” es que acepte la misión encomendada por su Señor, escribo éxito entre comillas, porque en el campo espiritual, este no se mide con resultados visibles y no es sinónimo de hacer la voluntad de Dios grandes conquistas, el éxito en cualquier ministerio no depende de llenar la retina con resultados visibles, sino de obediencia al Señor, independientemente si se ven o no se ven, metas u objetivos alcanzados. Jeremías el profeta llorón, recibió el mote, porque lloraba  y se lamentaba día y no noche, por la indiferencia del pueblo de Israel hacia Dios y ninguno de sus mensajes encontraba retorno o señal de haber sido recibido por sus hermanos y después de 40 años de ministerio profético muere exiliado y sin un solo logro a la vista, la pregunta ante tan devastadora sordera y completo rechazo de sus hermanos es: ¿fue un fracasado?.Solo conociendo como se expresaba Dios de ellos entendemos quien fracaso:“Mi pueblo es insensato, no me reconoce, son hijos necios que no recapacitan: son diestros para el mal, ignorantes para el bien.”

Jeremías 4:22

“Sin cesar os envié a mis siervos los profetas […]. Pero no prestasteis oído ni me hicisteis caso.” Jeremías 35:15


Los pastores no son llamados para satisfacer los caprichos de las ovejas, ningún pastor lograra tener aceptación general, porque muchos tienen ideas equivocadas de su misión y responsabilidad,  oí aun hermano aconsejando a su yerno, vengase para la iglesia y hágase pastor, para que la iglesia lo mantenga y no tenga que trabajar ¿que les parece la oferta?

Haciendo el mayor esfuerzo jamás lograra que todos estén de acuerdo con su trabajo y como me ha pasado a mí, algunos tendrán la osadía de decirle: yo no creo que Ud. Sea pastor y también podrá responder, yo tampoco me la creo, así es que ya somos dos, pero ese no es mi problema, ni soy yo quien tiene que resolverlo. Dígale a quien me llamo, que porque metió la pata, porque cometió tan descomunal equivocación, ya que Ud. No  acepta, ni cree en su ministerio.

La iglesia no da ministerios sino Dios, si aquí hay pastores fue porque Dios mismo los eligió y la decisiones de Dios no se discuten sino que se aceptan y se obedecen.¿estamos de acuerdo?

¡oremos por los pastores!.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.


domingo, 24 de mayo de 2015

LA FELICIDAD



El hombre busca la felicidad sin detenerse, creando definiciones de ella y creyendo que la alcanzara cuando logre su cometido personal, sin darse por enterado que ella solo se consigue si hace todo lo posible por hacer felices a los demás.

¿NO TENGO DERECHO A SER FELIZ? Fue la pregunta con que me abordo una dama que esperaba ser aconsejada y estaba pasando por una crisis existencialista que no la dejaba hacer la elección correcta, tenía dos hijos, producto de relaciones anteriores que habían fracasado y ella seguía en la búsqueda de la ansiada y esquiva felicidad. Todo el mundo  me dice que debo pensar en mis hijos y procurar que ellos sean felices ¿y yo no tengo derecho a ser feliz? Volvió a insistir, remachando: no puedo tener un hombre para disfrutar con él la vida, soy una mujer joven y no pienso quedarme el resto de la vida sola.

La felicidad para la mayoría depende de lo que elija para ser feliz, y por norma general siempre es egocentrista  la elección, para esta dama la felicidad se reducía a tener un acompañante con quien disfrutar el sexo, todo giraba en esa órbita y por supuesto sus bases eran tan endebles que jamás la sustentarían, de hecho la estaba condicionando a lo puramente circunstancial y momentáneo, su definición y entendimiento de la felicidad estaba limitada a una necesidad emocional y física que se centraba en sí misma, sin tener en cuenta las consecuencias negativas que terceros podían acarrear.

Cuando se quiere ser feliz sin importar los males  que se ocasionan  a los demás, estamos controlados por el egoísmo y somos víctimas cautivas del auto-engaño, encerrados en la capsula de la miseria espiritual, la visión de la realidad se hace borrosa y el camino para transitar se llena de grandes obstáculos que impiden la llegada al encuentro con ella.

Nadie puede ser feliz haciendo infelices a otros, todos los opresores consiguen satisfacción personal a costa de los que oprimen, y con la máscara del cinismo harán creer que son  felices, pero en su fuero interno y en la soledad de sus áridas vidas lloran su amargura ocultando  su vergüenza y desazón.

La felicidad jamás se alcanza a expensas de los demás, sino en el vínculo del amor fraternal donde la mayor preocupación es el otro, ver felices a los que nos rodean debe ser un anhelo permanente, cuando centramos el alcance de la felicidad en los logros para el disfrute personal y la etiquetamos como un merecimiento, la reducimos al ámbito individual y tal vez esa sea la mayor equivocación en el deseo perenne de alcanzarla al minimizarla como objetivo propio y no colectivo.

Se confunde mucho la felicidad con el éxito personal en cualquiera de sus manifestaciones y esto es lo más alejado de la verdad, muchos han usado el dinero para alcanzarla y solo consiguieron sanguijuelas que les chuparan la sangre; con abundancia de riquezas lo que más se consigue son adláteres y aduladores, porque jamás se acercan al que lo tiene sino por el interés mezquino de recibir beneficios personales, en realidad el dinero nunca ha hecho amigos, pero si en abundancia oportunistas inescrupulosos.

La felicidad no la consigues dentro de ti, no con posesiones, no con ser famoso, solo tienes que mirar a tu lado, allí está el niño hambriento que mendiga pan, que clama por protección, que esta desorientado y vive en completa abyección y desamparo, a tu lado está el anciano víctima del abandono y la indiferencia de sus hijos y descendencia, a tu lado está el depauperado indigente rechazado y menospreciado por propios y extraños, a tu lado está la niña que violaron y arrastra un vástago sin saber cómo lo sustentará, a tu lado está la madre abandonada con una catorcera de muchachos que languidecen de hambre y se les niega la ternura y la oportunidad de disfrutar su niñez y de crecer en un ambiente adecuado y sano… y la felicidad está allí esperando para que la disfrutes y tiendas la mano compasiva y compartas con quienes han sido menos afortunados.

Ser feliz definitivamente es hacer felices a los demás, tu encuentro con la felicidad  se realiza cuando compartes con otros menos afortunados lo poco o lo mucho que poseas.

Por  el pastor: Fernando Zuleta V.



jueves, 7 de mayo de 2015

RECORDANDO A DHALAN ISAAC




Remonto el vuelo como el águila, dejando el mundo desgarrado por las heridas causadas por el odio, la ira, el resentimiento y toda vileza de que es capaz de albergar el corazón irredento de la humanidad.

Se fue intempestivamente, sin previa advertencia, escapando de la locura colectiva que ha contaminado esta tierra llena de la miseria y la depravación, que han amontonado generación tras generación en su ruta demencial al exterminio.

Su vida fue tan corta como el relámpago que hiere los aires en su estentórea y rápida travesía y cruza  la atmósfera enrarecida por  las poluciones emanadas de las mentes saturados por la pestilencia del pecado y la maldad; no tuvo oportunidad   de conocer la terrible degradación humana, ni el  sabor amargo de la tragedia, no termino su niñez y eso lo libro del temible engaño que produce la mentira y la hipocresía.

Fuiste siempre niño y los niños son felices, no porque no les falte nada, sino porque sus corazones, mentes y espíritus están cerrados a la vacuidad y a la tempestad de quienes ha alcanzado el conocimiento del bien y del mal

Pásate por este valle de sombra de muerte, sin que las asechanzas tenebrosas de las fieras destructivas del odio, el orgullo y la ingratitud pudieran hacer blanco en tu alma impoluta y cándida como lo manifestaba tu permanente sonrisa, libre de prejuicios y perturbaciones mundanales.

Si hay algo que mitiga y calma tu prematura ausencia es el recuerdo de quien eras: un niño, travieso, alegre y lleno de la confianza y la seguridad que solo da, el corazón sin mezquindad y el alma inmaculada de quienes por ser niños son dueños del Reino de los cielos.

No podemos decir que no hay sufrimiento por tu partida inesperada, pero si algo nos reconforta es que fuiste feliz en tu entorno familiar e hiciste feliz a quienes  disfrutaron de tu corto peregrinaje terrenal.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.

EL DILEMA DE LA RETIFICACION


El modelo perfecto  es Dios y el hombre está llamado a alcanzar la perfección por su Hacedor, por lo cual no está excluido de ella, de modo que esto no es un problema divino sino humano. La negativa y el rechazo a aceptar los parámetros de Dios, es lo que nos impide alcanzarla, nadie puede lograr metas perfectas si no usa medios perfectos y nunca el hombre llegara a conseguir la plenitud, si se empecina en hacerlo a su manera dejando a un lado la guía segura de su Creador.

Los seres humanos tenemos un común denominador: todos nos equivocamos; pero también tenemos la capacidad exclusiva de rectificar. La diferencia es que lo primero lo asumimos y lo segundo lo rechazamos.

La rectificación  es un enorme problema, porque choca frontalmente con el ego, que se especializa en mantener a ultranza las posiciones, así el final sea irse por el tobogán de la destrucción y la ruina.

Asumir las equivocaciones ha sido una materia pendiente para aprobar de la humanidad, porque lo relacionan en directo con debilidad de carácter y si hay algo haga sentir disminuido a un mortal es admitir que es débil, siempre quiere emular al león macho, que nada lo hace retroceder, sin comprender que la bestia es sin entendimiento y su fuerza y ferocidad son las armas para la  defensa y permanencia.

Si queremos permanecer indefectiblemente habrá que renunciar a la violencia y asumir que las pasiones destructivas deben ser erradicadas, porque la exhibición permanente de ellas están creando el ambiente propicio para el aniquilamiento total de la humanidad.

Las bestias usan la reacción virulenta cuando se sienten atacadas  o acorraladas como medio únicos de defensa y también para sobrevivir, porque no están en capacidad de razonar y crear mecanismos distintos al instinto animal dado por su Creador, pero el hombre con su inagotable capacidad de razonar no debería esgrimir una sola causa que justifique la barbarie de la violencia. Somos superiores a las bestias, pero nos comportamos peor que la más sanguinaria de ellas y para usar un término consonó con la época, diríamos: tremenda raya.

El orgullo nos impide ver, la falta de visión nos incapacita  para avanzar, la inoperancia es estancamiento y este a su vez produce retroceso, de manera que estamos marchando en dirección opuesta, queremos conquistar la luz asociados con las tinieblas, nunca alcanzaremos las estrellas adentrándonos en las simas marinas.

Él quiere volar tendrá que ponerse alas  y no aletas que son para nadar, si queremos conquistar las estrellas tendremos que mantener la vista en ellas y la relación con su Dueño para que nos expida la licencia para alcanzarlas.


Por el pastor: Fernando Zuleta V.