jueves, 7 de mayo de 2015

EL DILEMA DE LA RETIFICACION


El modelo perfecto  es Dios y el hombre está llamado a alcanzar la perfección por su Hacedor, por lo cual no está excluido de ella, de modo que esto no es un problema divino sino humano. La negativa y el rechazo a aceptar los parámetros de Dios, es lo que nos impide alcanzarla, nadie puede lograr metas perfectas si no usa medios perfectos y nunca el hombre llegara a conseguir la plenitud, si se empecina en hacerlo a su manera dejando a un lado la guía segura de su Creador.

Los seres humanos tenemos un común denominador: todos nos equivocamos; pero también tenemos la capacidad exclusiva de rectificar. La diferencia es que lo primero lo asumimos y lo segundo lo rechazamos.

La rectificación  es un enorme problema, porque choca frontalmente con el ego, que se especializa en mantener a ultranza las posiciones, así el final sea irse por el tobogán de la destrucción y la ruina.

Asumir las equivocaciones ha sido una materia pendiente para aprobar de la humanidad, porque lo relacionan en directo con debilidad de carácter y si hay algo haga sentir disminuido a un mortal es admitir que es débil, siempre quiere emular al león macho, que nada lo hace retroceder, sin comprender que la bestia es sin entendimiento y su fuerza y ferocidad son las armas para la  defensa y permanencia.

Si queremos permanecer indefectiblemente habrá que renunciar a la violencia y asumir que las pasiones destructivas deben ser erradicadas, porque la exhibición permanente de ellas están creando el ambiente propicio para el aniquilamiento total de la humanidad.

Las bestias usan la reacción virulenta cuando se sienten atacadas  o acorraladas como medio únicos de defensa y también para sobrevivir, porque no están en capacidad de razonar y crear mecanismos distintos al instinto animal dado por su Creador, pero el hombre con su inagotable capacidad de razonar no debería esgrimir una sola causa que justifique la barbarie de la violencia. Somos superiores a las bestias, pero nos comportamos peor que la más sanguinaria de ellas y para usar un término consonó con la época, diríamos: tremenda raya.

El orgullo nos impide ver, la falta de visión nos incapacita  para avanzar, la inoperancia es estancamiento y este a su vez produce retroceso, de manera que estamos marchando en dirección opuesta, queremos conquistar la luz asociados con las tinieblas, nunca alcanzaremos las estrellas adentrándonos en las simas marinas.

Él quiere volar tendrá que ponerse alas  y no aletas que son para nadar, si queremos conquistar las estrellas tendremos que mantener la vista en ellas y la relación con su Dueño para que nos expida la licencia para alcanzarlas.


Por el pastor: Fernando Zuleta V.

jueves, 23 de abril de 2015

¿VIDA NATURAL O ARTIFICIAL?



Las maquinas jamás conquistaran el mundo, por  las mismas razones  que nunca lo hará el hombre: a ellas les falta la inteligencia natural del hombre y este la sabiduría sobrenatural de Dios.

La idea de que las maquinas  gobernaran el mundo, son el resultado del ateísmo, porque solo aquel que niega la existencia de Dios podrá albergar tan oscuros pensamientos, que han dado origen a  la evolución  y con ella quieren sacar de escena a Dios, determinando que el origen de la vida es producto del azar  y que somos descendientes directos de los gusarapos, si somos un bicho evolucionado, no hay razón para no creer que un día las maquinas tendrán alma, pensaran por sí mismas y determinaran sus propias normas de sobre-vivencia y así como el hombre rechaza su origen y ha establecido su propio código de conducta, es de suponer que los robots harán lo mismo y desconociendo su origen y negando su paternidad, se revelaran contra su creador y lo borraran de su existencia.

Las maquinas son creadas por mentes finitas, esto las hace herederas de todas las carencias humanas, de esa manera exhibirán todos los defectos de su creador  y la incapacidad total de independencia.

La inteligencia artificial, es una buena definición para todo aquello creado por el hombre que sea capaz de realizar algunas tareas de la mente humana,  específicamente pensar, algo carente de toda lógica, porque pensar es un atributo transferible de Dios  dado al hombre para que pueda  ser creativo, pero jamás puede usarlo a discreción y darlo a quien le plazca.

La idea desde que se inició la cibernética, de que se llegara el momento en que los robots superaran a su creador  llegando a tener control del mundo, aniquilando la raza humana, o esclavizándola, es natural, por el simple hecho de que no sabemos hasta donde nos pueda llevar el desarrollo de esta  novísima tecnología, por la imposibilidad de conocer el futuro, entonces surgen las teorías y se da lugar a las especulaciones, ambas sin base legal al no estar sustentadas en verdades absolutas.

La incertidumbre del ser humano está ligada íntimamente a vivir condicionado por las circunstancias y a la carencia de certeza total, de lo que pasara después. Cuando sabemos con seguridad  las cosas, no pueden existir los nubarrones de la inseguridad que empañen la visión de ese conocimiento, el problema surge cuando no hay certeza y de abre  el amplio abanico de las posibilidades, entonces llegan en tropel todos los demonios de la duda a señalar cada una de las vías del amplio radio que ocupa el delta, indicando que no hay seguridad por cuál de los canales es que se debe navegar para continuar con la travesía.

Cuando no conocemos  las bifurcaciones del  camino y por cual de ellas hay que andar, lo más seguro es tomar la ruta equivocada, porque se trata de un acertijo y por regla general todo lo que se decide al azar, no da un resultado concreto.


Las especulaciones son uno de los tantos intentos de la mente por conseguir  respuestas a lo que no puede determinar con seguridad y entonces cae en el amplio mundo de lo hipotético, donde se va a los extremos de que todo puede suceder  o nada puede pasar. Este tipo de antagonismos es lo cotidiano, porque son parte del mundo real donde vivimos y forman nuestra humana naturaleza que siempre está  caminando por las bifurcaciones de la vida, experimentando los polos opuestos en cada paso, sintiendo frió y después calor, aparece la luz del sol y la oscuridad de la noche, se va el optimista y aparece el pesimista, así se nace y se muere. Por todos lados hay dualidad, y antagonismos ¿y quién escapa? Solo el que este en las manos de Dios, en el cual no existen ni los vaivenes, ni las variaciones naturales de la humanidad, porque Él es el compendio de la perfección absoluta.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.

jueves, 22 de enero de 2015

LA COMPAÑÍA DEL ODIO



Cuando las sombras del odio invaden la mente y  el corazón es revestido de tinieblas,  los sentidos no pueden percibir ni un tenue rayo de luz que los saque de tan densa oscuridad, los pensamientos la invaden dándole el color del azabache y la negrura de las noches tormentosas sin luna y sin estrellas y como las grandes serpientes  llega a  ser tan formidable su poder destructivo que envuelve  su presa con su abrazo mortal y después haciendo funcionar sus anillos constrictores, con su  fuerza descomunal y salvaje, quiebra todos los huesos de la victima,convirtiéndola en una masa maleable.
  

El odio es un caparazón que igual que en los quelonios va creciendo con el cuerpo, haciéndose más grueso y resistente con el paso del tiempo, de la misma manera se fusiona con la mente y cuando los  sentidos son invadidos por el odio se pierde toda vislumbre de racionalidad imponiendo a los pensamientos un único  camino,  que lo conduzca al aniquilamiento de quien es objeto de su ira y resentimiento. 

El odio avasalla y destruye sin compasión porque el cerebro entrega todo  su colosal poder a las acciones viscerales y estas no tienen la capacidad de razonar, sino que actúan movidas por los sentimientos, proporcionando a las emociones destructivas todo el combustible inflamable para avivar en actividad continua la hoguera del amargo resentimiento.

Un ser cautivo por el odio ejecuta los pasos negros y tormentosos de la danza macabra de la muerte que tiene como pareja a la venganza feroz y despiadada, que estimulada por los sentimientos viles que produce esta emoción sin control, no tiene reposo, ni calma, como lo describe con claridad la Biblia: pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arroja  cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios para los impíos (Is. 57: 20-21)

El odio es posible que ocupe la prominencia negativa en la escala de anti-valores, que sin reserva promueve   la maquiavélica impiedad, porque es tan agresivo y tenebroso que anula con intensidad abrumadora, la razón y los sentidos. Nunca he visto tan grande empeño y perseverancia como en quien movido e impulsado por el odio se traza la meta de cobrar venganza y con el ingrediente adicional del recuerdo perenne de aquello que le dio origen a ese sentimiento tan perverso y corrompido, pero lo peor de todo este asunto es que cuando logran cumplir la venganza, jamás serán recompensados por la paz y aun muertos aquellos a quienes se les exigió la vida como pago para resarcir la deuda, siguen odiándolos con intensidad furibunda, sin poder olvidar ni el recuerdo, ni la tragedia del pasado.

El odio nunca se extinguirá, ni se le causara  aniquilamiento usando métodos humanos,  permitiendo que la pasión controle los impulsos del corazón, atropellando a los sentimientos imponiéndoles la ley de talión, porque de esa manera el objeto del odio se destruye, pero su obra queda incólume en los recintos más recónditos de la  mente y desde allí los recuerdos aparecerán como fantasmas furtivos agregando a las heridas abiertas elementos astringentes que harán que nunca sanen y su dolor se agudice y se extienda en el tiempo y la distancia.

El odio es una llama de fuego inextinguible, porque su combustión se produce en el corazón, por elementos con alto poder inflamable como son la ira, el resentimiento y la venganza, esta triada de fuerzas emotivas fuera de control, no tienen límite, ni en el tiempo, ni en la cantidad y se multiplican haciendo que las flamas ganen altura y poder.

El odio tiene el color del cual está pintado el corazón y este sumido en el torrente de emociones negativas tienen ausencia de color y la ausencia de color es negro infinito imposible de describir con palabras y de plasmar aun con la tinta más negra que conozcamos en el ámbito terrenal.

El odio jamás conquista, el destruye; el odio jamás gana, el aniquila; el odio no trae la paz, al contrario añade mas desazón y angustia; el odio no ausenta el dolor, aumenta su intensidad; el odio no gana batallas, sino que prolonga la guerra interna sin pausa, ni medida; el odio no crea condiciones propicias para el cambio transformador, sino que reproduce el caldo de cultivo par que todas las bajas pasiones se agiganten y se extiendan.

El odio es un contaminante espiritual de ferocidad incalculable y en el terreno que tenga por hábitat, crece a todas sus anchas la raíz de amargura, como la mala yerba que no necesita ser cultivada, sino que surge con espontaneidad asombrosa para arropar y contaminar ahogando en su paso arrollador, todo lo productivo y útil.

Este mal tan degradante va carcomiendo las entrañas como el oxido hace con el hierro que ha quedado sin protección a la intemperie, que después  solo se ve un cumulo de herrumbre, que al final también desaparecerá sin dejar huellas de que este poderoso metal alguna vez existió.

El odio no solo termina con los enemigos, también destruye a quien hace sociedad con el, porque no tiene amigos, ni compadrazgo con nada, ni nadie y su única y exclusiva misión es destruir a todo el que es blanco de sus ataques, usando como tonto útil  a quien le permita asilarse en su vida y le da cabida en sus sentimientos. 

El odio siempre apunta sus dardos envenenados en dos direcciones, hacia el exterior a los que  pretende aniquilar y de lo cual es consciente, el que lo tiene como socio y le proporciona su alto poder destructivo y hacia dentro en lo interior, donde su letal pócima es vertida en el  torrente sanguíneo y llevado a todos las células del cuerpo hasta hacerlo desarrollar tolerancia, siendo su efecto pernicioso igual que consumir estupefacientes, que la dependencia hace imposible prescindir de su dosis  letal, cuando el organismo lo exige.

La principal víctima  del odio es quien le da cavidad en sus sentimientos, porque actúa envolviéndolo en una toxica nube de gases piroclasticos, produciendo una asfixia que lenta y pausadamente va dejando sin respiración, porque satura todo el sistema respiratorio de toxinas que atrapan el aire, impidiendo que llegue a los pulmones para  que la sangre lo reciba y sea distribuido por todo el organismo proporcionando el oxigeno.

El odio nubla la vista y tapona  los oídos, porque no puede ver caminos distintos al que le señala el corazón atrapado en el estrecho laberinto flanqueado por las murallas de la sed infame de revanchismo, no escucha ningún sonido diferente al producido por las cuerdas de acordes letales, en el instrumento que toca la muerte.

Un recuerdo, sea bueno ,sea malo permanece en el tiempo sin variación, pero lo que tiene y se puede  cambiar es el enfoque, hacer algo parecido a lo de la ciudad de los monstruos, que toda la energía que movía su mundo era obtenida por los gritos de angustia de los niños aterrados, pero un monstruo bueno cambio ese sistema de torturas, cuando descubrió que la risa superaba en grandes cantidades a los gritos de terror produciendo energía en mas altas proporciones y reemplazando el horror por la alegría, crearon una nueva relación, así los monstruos dejaron de aterrorizar y comenzaron a alegrar la vida de los infantes y el resultado no podía ser otro que  el disfrute de la felicidad.

Me dirán, eso es posible solo en la ficción, bueno, lo de la metrópoli de los monstruos sí, pero la vida tuya y la mía, los recuerdos, la tragedia que vivimos por los agravios, la culpa, el rechazo o el reproche, no son ficción, son crudas realidades y hacer que sean diferentes, es nuestra responsabilidad, porque cada individuo es responsable de elegir como vivir y de conocer que cada decisión trae consecuencias. En una ocasión una bella y agraciada joven me pidió que la llevara de una aldea cercana a la ciudad para donde iba y hablando con ella, me confió que su viaje era con el objeto de obtener dinero y le pregunte ¿y cómo? Su respuesta fue simple. ¡Como sea! Entonces agregue y ¿si te consigues un sida?; ella me respondió: Dios me libre; de inmediato añadí: Dios no te va a librar de las consecuencias de lo que tú has decidido hacer en contra de su voluntad y violando sus mandamientos. No podre ser librado si estoy hundiendo un puñal en la humanidad de alguien y al mismo tiempo este rogando: ¡Señor líbrame de cometer homicidios!

Tenemos una tendencia mal  interpretada y peor dirigida cuando dejamos las consecuencias de los actos a los caprichos y vaivenes del tiempo, creyendo en un destino que no existe y como aseguraba la mitología  de los antiguos griegos, que ni los dioses del Olimpo podían cambiar.

Pretendemos que Dios intervenga en cambiar todo aquello, que nosotros nos negamos con tozuda reiteración a hacer o queremos que Dios se encargue de arreglar todos  los errores que cometemos sin que tomemos acciones determinantes para corregirlos, es seguro que muchos yerros, acciones y decisiones en que incurrimos a diario no tenemos la capacidad de superar, pero una cosa si es segura, mientras no determinemos hacer las cosas diferentes, aun teniendo la capacidad para lograrlo, sino accionamos nunca lograremos tal cosa, aunque invoquemos la ayuda de Dios y pidamos su participación directa; Dios jamás intervendrá para cambiar lo que personalmente no se quiere cambiar y tampoco hará nada a nuestro favor cuando violando sus principios usando el libre albedrío, decidimos hacer lo que no conviene, esperando que no traiga  malas consecuencias. 

Tal vez te sientes impotente o incapaz para hacer la voluntad de Dios, pero si no lo intentas y accionas no podrás mover el poder de Dios a tu favor, la dificultad no es la grandeza del problema que se presenta, sino la determinación de enfrentarlo y cuando das el paso de fe, Dios lo da contigo en perfecta sincronización y cuando El avanza con nosotros no habrá dificultad que no se doblegue al paso formidable del Rey de reyes y Señor de señores.


Nadie puede meter la mano en el fuego sin correr el riesgo de quemarse y de producirse heridas graves y dolorosas, de la misma manera nadie tiene licencia par incurrir en ofensas contra Dios y salir indemne de su falta, la sentencia en su Palabra es clara y directa: no tendrá por inocente al culpable. (Nahúm. 1:3).

Por el pastor: Fernando Zuleta V.

viernes, 2 de enero de 2015

EN QUE PIENSO…



En tanta maldad, en el dolor de los niños abandonados, en los quedaron huérfanos, en los que sufren por el fragor de las guerras, que los mayores desataron y ellos son los que reciben las peores consecuencias.

En las naciones que se debaten entre la barbarie de mentes desquiciadas que asesinan por las causas mas nimias a sus congéneres, sin rastros de compasión, que muestran  una visión dantesca de lo que es el hombre sin temor de Dios.

En los pueblos que tienen hambre y están acorralados por las enfermedades, padecen calamidades como las guerras y   ven un futuro incierto  y están sin esperanza.

En la bomba de tiempo que los descubrimientos y la  tecnología han convertido la tierra, en el botadero de basura que las potencias han hecho de los lagos, océanos y gran parte de la geografía universal.

En la terrible contaminación de la atmósfera que las naciones altamente industrializadas han ocasionado en nombre del progreso y mejor calidad de vida.

En las cantidades de especies extintas de la fauna y de la flora por la invasión ilimitada de su hábitat natural y por el uso y abuso indiscriminado de las riquezas naturales, con la consecuente eliminación de las cadenas que rompen el equilibrio para la sobrevivencia.

En las cifras exorbitantes que los países ricos de la tierra invierten en armamentos y en el desarrollo de  armas cada vez más letales para aniquilamiento del mismo hombre, siendo los aportes para paliar las necesidades de los pobres  irrisorios, que debían de llamarse limosnas y no aportes, por las diferencias abismales entre unas y otras.

En el desborde sin precedente de la maldad en todo su apogeo y como los Estados aprueban leyes antinaturales dándole enfoque de modernismo y libertad a todo aquello que atenta contra la moral y las buenas costumbres en abierto desafío al Creador y en clara rebelión a sus mandatos y leyes establecidas por  El,  como Señor y Amo absoluto del universo.

En la obscuridad en que la ambición  ha sumergido  a las mentes, cuando sus pensamientos solo están alineados para obtener dinero y poder, sin detenerse ante nada, ni ante nadie para alcanzar  sus objetivos y  aplican la sentencia diabólica que el fin justifica los medios.

En que los líderes con respaldo económico, militar y tecnológico que se creen dueños absolutos del mundo y de decidir la vida de los demás pueblos de la tierra, sin pensar en la pequeña posibilidad que el Rey de reyes y Señor de señores se pueda disgustar y solo con ejércitos de avispas derrotarían su sofisticado y poderoso engranaje guerrerista.

QUE SE PUEDE HACER…

Recurrir a la Palabra de Dios, asirnos de ella, obedecerla y hacer lo que nos compete humanamente y dejar en las manos de Dios lo milagroso e imposible para nosotros,  como dicen la Santas Escrituras: porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe, como está escrito: Mas  el justo por la fe vivirá… ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra… Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente el culpable… el que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlara de ellos. Luego hablara a ellos en su furor, y los turbara con su ira… (Rom. 1: 17; Sal 121:2; Nah. 1:3; Sal. 2:4-5)

Clarito como la mañana cuando sale el sol.


Por el pastor: Fernando Zuleta V.

jueves, 1 de enero de 2015

HALAGOS...


Los halagos a espíritus altivos son como el fuego fuera de control, todo lo arrasa y lo destruye, porque ellos tienen la capacidad de enajenar la mente y anular la razón, lo cual hace imposible que se piense con equidad y se actué con equilibrio.

Los halagos son como una droga cuando el organismo ha desarrollado tolerancia a ella, no se puede prescindir de su ingesta con  intervalos prolongados, sin que sobrevenga la ansiedad  y comience la crisis por la necesidad de consumirla, por esa causa los que sufren de megalomanía se rodean de aduladores, porque reclaman con urgencia individuos sin carácter que con palabras lisonjeras, les aseguren que todo va bien, aun cuando el mundo se esté haciendo pedazos a sus  pies.

Anécdota: un hombre de ciencia llego a ver sus fracasos como el resultado de la envidia de los demás y haciendo un plan secuestro a un grupo de personas, para persuadirlas de que lo apoyaran y dieran crédito a su descubrimientos, que aun no eran tales por no haberse concretado y viendo la exposición unas de las victimas le siguió la corriente y se puso de su lado dándole la razón en todas sus afirmaciones, los demás sorprendidos y molestos con esta situación trataron de agredirlo, ante tal disyuntiva el secuestrador, saca de en medio a su inesperado compinche diciéndole: Ud. si es un hombre sensato que entiende a los genios, y con personas así es que se puede conquistar el mundo, le explicare con todo detalle lo que quiero alcanzar, a todas estas en un descuido de su victimario lo redujo a la impotencia y se comunico con la policía para que se hiciera cargo del lunático y fue a liberar a los que estaban cautivos y darle las gracias por haber entendido su plan, a lo que ellos replicaron: nosotros no sabíamos lo que Ud. Estaba planeando, al contrario, lo que quisimos fue reducirlo a  la impotencia, porque si la situación era difícil con un loco ,¿ cómo se iba a poner con dos?.

El asunto es que este hombre sin control, lo que deseaba eran elogios, halagos, lisonjas, todo aquello que elevara su ego y el héroe de la historia lo comprendió de inmediato y actuó sobre la marcha tan convincentemente que engaño a propios y extraños para lograr el objetivo final.

En situaciones de peligro nunca debemos llevar la contraria a quien tiene el control, sino en casos extremos cuando no existan otras alternativas.

El halago es bueno si  esta sostenido sobre estas dos bases: el que lo da lo hace con sinceridad y el que es objeto de él, lo recibe con humildad.

La historia está llena de relatos sobre individuos que se sintieron superiores a todos y se elevaron a alturas si limite, reclamando la supremacía de su grandeza y exigieron reconocimiento y promovieron el culto a la personalidad, sin ningún recato, ni medida, pero también está llena de los que se vendieron y se sometieron al vejamen de perder su propia identidad para  satisfacer el engreimiento y la altanería de quienes se creyeron mayores que los demás  y predestinados  a ser los amos del mundo.

Si no hubiera monas y monos no tendríamos monitos. De la misma manera si no existieran aduladores, no tendríamos megalómanos. La Biblia refiriéndose a estos lo llama necios y haciendo un contraste dice: la lengua  de los sabios adornara la sabiduría, mas la boca de los necios hablara sandeces, (Pr.15: 2)

Por el pastor: Fernando Zuleta V.








miércoles, 31 de diciembre de 2014

COMPARTIENDO ALGUNAS INTIMIDADES



Es posible que sea catalogado de excéntrico, pero mi molde no lo tiene nadie y tal vez me ocurrió lo mismo que a un amigo de la infancia muy divertido, que con toda certeza me dijo: estoy completamente convencido que cuando Dios me hizo, rompió el molde y se sentó a reírse Y ¿Por qué dices eso? Fue mi inmediata pregunta. Su respuesta fue precisa y concisa: por lo feo que soy.

El asunto es que tengo un enfoque de las cosas muy diferente a muchas personas y no es por la simpleza de llevar la contraria, sino por lo que soy como persona, les daré una idea, a mí  no me seducen los días de fiesta, navideños y de fin de año, nunca guardo vestimenta para extremar en ocasiones especiales, cuando compro zapatos  en la caja meto los viejos y los nuevos me los traigo puestos, cuando voy a comprar medias salgo de casa sin ellas para ponerme las nuevas de inmediato, si me ha visto sin ellas ya sabe porque.

Nunca en un velorio  veo  los muertos, nunca pregunto a nadie por tendencias políticas, ni me inclino por ninguna, todos mis conocidos y amigos,  me consideran de su lado, será porque nunca discuto esos temas, ni critico una u otra posición, jamás participo en manifestaciones de tinte político y nunca  he escogido a las amistades teniendo en cuenta sus preferencias en ese campo, pero emito mis conceptos y hago las evaluaciones ateniéndome la realidad que vivo, tratando siempre de ser imparcial y objetivo, reconociendo la imposibilidad de desligar por completo la opinión de la subjetividad.

Nadie cree que el temperamento dominante que tengo es el sanguíneo, porque aprendí a controlarlo y casi siempre piensan que soy flemático,  me han llegado a preguntar que si alguna vez me he enojado; mi cara muchas  veces ha causado temor y más de uno me ha comentado que se sintieron atemorizados al verme y pospusieron en reiteradas ocasiones el intento de pedir orientación por el miedo a represalias o a recibir sermones en vez de consejos.

Anécdota: En estos días una amiga me decía te acuerdas  en el velorio tal, cuando saludaste a fulana  y no quiso responder a ello y en cambio te increpo diciéndote todo lo que pensaba que tú eras y descargo toda su frustración y  resentimiento contra ti, yo estaba esperando tu reacción y al final quede sorprendida, cuando tu le hiciste la pregunta inesperada ¿termino  todo lo que tenía que decirme? Si, asintió ella y tu agregaste muy bien Dios la bendiga y que tenga buena noche, esta persona tampoco esperaba tu manera de tomar las cosas y por un largo tiempo quedo desorientada y paralizada, ¿te acuerdas? No, porque Dios me ha dado la capacidad de olvidar los agravios y en muchos casos de borrar literalmente de mis recuerdos situaciones vividas que no vale la pena recordar.

De la misma manera que algunos se han equivocado haciéndome  juicio a priori, también lo han reconocido  después de tratarme y tener más acercamiento conmigo, en realidad no los culpo, pero como  les he dicho en reiteradas ocasiones: no puedo hacer nada al respecto,  esta es la cara que Dios me dio y no tengo otra.

A pesar de todo hago muy buena y fácil  amistad con los niños y adolescentes, en una oportunidad estaba cargando una niña de algo más de un año y me dice un conocido y ¿cómo es que no llora y se ve contenta y está tranquila? A lo que respondí: ¿conoces al abuelo de ella? Si me respondió. Bueno si ella es capaz de aceptarlo y sin resentirse ¿Por qué no lo haría conmigo? Tienes razón, tú eres feo, pero el abuelo de ella es horroroso. Este amigo sin saberlo me hizo sentir un galán, porque catalogar a otro más feo, para mi represento un triunfo categórico  del ego.

La soledad no me atormenta, pero me agrada la compañía y muchas veces no intento hacer ciertas cosas, porque me niego a hacerlo solo, siempre para mí  ha sido un estimulo estar o andar con otro, eso me ha hecho ser persistente hasta  alcanzar objetivos.

Hay muchas cosas que hago y percibo diferentes, pero estoy seguro, que no soy un espécimen raro e igual que tu, somos únicos, nunca dejes de ser quien eres porque otros no te aceptan, solo debes cambiar si tu conducta está reñida con la moral y si tus acciones son contrarias a los mandamientos de Nuestro Creador, por lo demás sigue siendo el individuo que eres, porque Dios no hace clones, ni personas en serie, cada uno somos una obra especial de sus manos con marcadas características y diferencias especificas.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.






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martes, 30 de diciembre de 2014

¿POR QUE NOS EQUIVOCAMOS?




Lo primero que pienso es que es debido a que no somos infalibles, por lo cual estamos en completa desventaja ante cualquiera de las situaciones inéditas que a diario vivimos y a veces sabiendo hacer algo bien con conocimiento y experiencia de por medio, sucede lo imprevisto y metemos la pata hasta las rodillas.

Las equivocaciones  son  muestras gratis de nuestra humana naturaleza, siempre proclive a cometer errores, bien debiéramos en ser menos severos con los juicios sobre los yerros   ajenos y más tolerantes con las faltas y deficiencias de otros, considerando que estamos hechos todos del mismo material y con fecha de vencimiento incluida.

De todas, todas, siempre hay mas predisposición a enjuiciar a quien se equivoca, que la de tolerar y comprender, esto lo expuso con  claridad meridiana El Señor Jesucristo cuando dijo: no juzguéis para que no seáis juzgados… ¿y porque miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Mt 7: 1 y 3).

No puede ser más categórica y contundente esta afirmación, que sin lugar a dudas nos demuestra ese lado propenso a enjuiciar sin considerar en lo más mínimo la humana debilidad de la que todos somos participantes.

Las equivocaciones nos demuestran todo el tiempo la necesidad de superación y son a mi modo de ver una fuente inagotable de inspiración para crecer en los distintos campos en donde desarrollamos nuestra existencia, quien no aprende de las equivocaciones esta  siempre en franco retroceso y bastante separado de la superación que reclama la  cotidianidad diaria de la vida.

Las equivocaciones pueden ser inducidas, un amigo se encontraba en una mañana tratando de saber que falla tenía su vehículo, cuando apareció un conocido y le aseguro que el problema del motor era que la cadena de los tiempos que se había estirado y fue tan enfático y elocuente que lo persuadió de desarmar el motor y cambiar la pieza averiada, como el trabajo era grande comenzó de inmediato a echar llave, saco el radiador, el aspa del ventilador, la bomba de agua, tapa de la cámara, bomba de gasolina y así continuo hasta casi llegar a la caja de cambios buscando esa dichosa cadena, al promediar las 3 de la tarde se presento otro visitante y lo interrogo sobre lo que estaba haciendo, viendo ese derrame de piezas por todos lados y este le respondió, quiero cambiar la cadena de tiempos  que esta mala, a lo que esté haciendo la pregunta ¿Cuál cadena?  le dijo: si estos motores no usan cadena. Saque sus propias conclusiones.

Las equivocaciones deben superase, pero está claro que no con todas se  logra, ni  todos están dispuestos  a  hacerlo y algunos están sinceramente equivocados y es inevitable que los que están  ubicados en esta línea  se resistan a reconocerlo, porque lo de ellos es convicción de que están en lo correcto aunque estén en el error.

En forma general la incapacidad de reconocer la equivocación obedece más al orgullo, que a la ignorancia y nos mantenemos sin dar el brazo a torcer, por la idea infundada de que eso es sinónimo de debilidad ante las personas y jamás admitimos ser menos que nadie, pero de eso no trata el asunto, sino de ser ecuánimes y razonables y de tener el suficiente coraje y humildad para decir: perdón, me equivoque.

Estoy de acuerdo que la palabra más difícil de pronunciar en todos los idiomas y por todo el género humano es: perdón. Primero porque lleva implícito el mensaje de que estaba equivocado y segundo porque al reconocerlo se manifiesta humildad y casi siempre ni aceptamos la primera y carecemos de la segunda.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.


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