viernes, 26 de diciembre de 2014

UNA CONVERSACION EN NAVIDAD



De la navidad se habla mucho, se espera bastante, es un cumulo de esperanzas y una fuente de buenos deseos, crean un ambiente de expectativas y hace que el activismo se desborde, en ella hay una extraña mezcla de euforia y de pasión  que dan como resultado una acción trepidante por alcanzar y conseguir cosas que satisfagan el anhelo de estar bien, en el medio de toda esta baraúnda no hay espacio para la quietud, ni para el reposo, las calles están atiborradas de individuos que van y vienen, se detienen miran, piden información sobre objetos y cosas que ya escasearon o se vendieron porque fue grande la demanda, la promoción hizo su efecto psicológico y logro que consideraran un punto de honor tenerlos, pues se constituyo en un trofeo codiciado al extremo, que si no se obtendría la navidad no estaría completa.

Observando todo esto me pregunte, ¿donde está la paz y los buenos augurios que expresan los cultores y amantes de la navidad? Y me dije para mis adentros, esto no es otra cosa que el resultado del modernismo, cambiar los valores reemplazándolos por eufemismos y convirtiendo las tradiciones que tenían algún tinte de espiritualidad por una oportunidad para el mercantilismo despiadado y altamente perjudicial a la mente y al espíritu.

La navidad se mudo, ahora lo que tenemos es el nombre que usurpo una época para usarlo a conveniencia particular y explotar a los cándidos, contribuyendo en este tiempo a engrosar las arcas de los opulentos y a los explotadores de oficio, mermando a un mas las menguadas reservas del común del pueblo, que son los que sufren este ataque virulento y despiadado contra sus bolsillos, raidos y rotos de tanto meter la mano en ellos para sacar dinero y gastarlo en nimiedades.

Aun  lado del  el ojo del huracán de todo este zafarrancho, hay en una banca de la plaza central al  parecer  la única persona cuerda y sensata que parecía alejada de la marejada  que crecía con rapidez inusual  y que amenazaba con causar una grande inundación de impredecibles consecuencias y acicateado por la duda y la curiosidad interrumpí su aparente calma y  sentándome a su lado, le dije: ¿y cómo está pasando la navidad?

Este era un hombre de edad avanzada. Donde los surcos que aparecían en su rostro delataban el inmisericorde paso de los años  y la marca indeleble de su trascurrir arrollador, pero la huella más profunda y delatora no era la que se podía ver a simple vista ocasionada sin piedad por los arañazos que las garras del tiempo habían dejado en  su físico menguado, sino aquella que había en su alma desgarrada y en su espíritu quebrantado, en lo interno de su ser se debatía la amargura apuntalada por la opresión y el desencanto. No estaba disfrutando del reposo del guerrero que acumulo batallas y derrotas en su periplo terrenal y aun permanecía en pie como el roble enhiesto que le falto  el agua y fue abatido sin compasión por los vendavales, pero que solo hicieron que sus raíces se profundizaran para resistir toda la escases y todas las tormentas de la vida,  sino que obligado por las circunstancias a estar en el ostracismo y el aislamiento no alcanzaba a entender porque se encontraba en esa curva de la vida donde no se existía la posibilidad de conseguir una línea reta que lo enrumbara a encontrar el sosiego y la paz que clamaba su atormentado corazón. Mientras observaba aquel deambular inusitado con movimientos como si no tuvieran rumbo ni dirección, oía de los labios de mi improvisado acompañante las cuitas de su alma destrozada,  con el característico y enfatizado acento de quien no tiene esperanzas y se ha quedado sin opciones en la vida.

Brotaban a raudales las quejas y se multiplicaron los lamentos, se abrieron de par en par las compuertas  del recinto cerrado de su interior que habían permanecido trancadas con los herrumbrosos cerrojos del silencio y  la soledad, dando paso a una verborrea que desnudaba por completo su alma angustiada, dejando a la vista los despojos  de una vida consumida por el resentimiento y el rencor, no era una radiografía, sino como si hubiera tenido la capacidad de voltearse al revés y pudiera mostrar todas sus viseras y sus entrañas, cuando lo escuchaba esta era la extraña sensación que me embargaba. Por primera vez estaba viendo un alma que se desnudaba sin pudor ni condición.

Nunca me dio respuesta  a la pregunta que use como excusa para comenzar el dialogo y fue su oportunidad para vaciar su interior de toda acumulación de gases tóxicos que lo estaban asfixiando, me hablo de la mujer, de los hijos, de los vecinos, de la comunidad, de los ricos, del gobierno y aun de la muerte, diciendo que no hace el trabajo cuando se necesita, sino cuando le da la gana, en todo su extenso repertorio de acusaciones y señalamientos no encontró a nadie que escapara como responsable de lo que el mismo definió, como miserable vida, me limite solo a escuchar y a observar, tratando de encontrar un punto de inflexión o una coyuntura que pudiera unir las dos situaciones opuestas y hacerlas converger a un mismo canal para conseguir una acercamiento que me permitiera la conciliación en los dos polos antagónicos,  por más que me esforzaba en encontrar ese lugar que permitiera el acercamiento a dos situaciones en total oposición, me fue imposible.

 Mire me dijo señalando a la gente que pasaba frenética a nuestro derredor, Ud.  cree que a alguno de ellos le importa un viejo como yo, que habrá quien se detenga a preguntarme si tengo hambre, si tengo a donde ir, si estoy enfermo, si tengo necesidades, si tengo con quien pasar la navidad, los varones se ven abstraídos y las mujeres ensimismadas y todos andan como si estuvieran caminando por pandemónium, la capital del infierno, no se ve en ninguno el más leve rastro  de compasión, cada uno piensa en sí mismo y su modo de caminar apurados los delata de que son egoístas empedernidos.

Nadie tiene compasión parece que se fue y nunca más regreso o tal vez ya la borraron del diccionario, pero me temo lo peor, la expulsaron del pensamiento y la desarraigaron del corazón, porque pensándolo bien ella vivía sin que se conociera su existencia y es muy posible que al haberse delatado su presencia comenzó la persecución implacable y el asedio sin límites para aniquilarla, porque como se explica que los corazones estén vacíos en su totalidad, porque no se ven ni siquiera huellas o rastros de que en alguna oportunidad se hospedo en alguno de ellos.

No se ve en la cara de nadie una muestra de interés por otros, andan con rostros inexpresivos que son la manifestación clara de que nada les importa de lo que está alrededor, se ocupan de sí mismos, la reciprocidad es ajena y desconocida en sus vidas, no hay un pequeño atisbo de querer compartir, ¿Qué le ha pasado a este mundo que carece de los más elementales valores? ¿Qué corrientes poderosas lo están arrastrando a un salto terriblemente destructivo y mortal? ¿Qué fuerzas desconocidas y descomunales lo someten y lo deshumanizan con tanta brutalidad? ¿A dónde llegaremos con tanta indolencia y carencia de sentido común? ¿No estaremos pisando el acelerador a fondo con el fin de auto-destruirnos? ¿Este frenético comportamiento nos estará diciendo que hemos perdido el juicio y la razón? Estamos en un mundo caótico  que no solo ha enrarecido la atmosfera  con cuanta sustancia toxica pueda lanzar al aire, ha arruinado el medio ambiente, convirtiendo los pulmones de la tierra en áridos desiertos, los océanos en peceras pestilentes, pero pienso que lo peor es que ha contaminado su espíritu y ha entregado su alma al disfrute de todas las pasiones desordenadas y su cuerpo a todos los placeres y excesos que la permisividad y la carencia de templanza les permite. No hay dominio propio todos propulsan la tendencia perniciosa de hacer todo lo que  traiga disfrute, sin importar a quien o a cuantos perjudican con su desordenado comportamiento.

Nunca he recibido de la gente algo bueno, si no es vejámenes y desprecios, rechazos y maldiciones, en esa disyuntiva y ante la incapacidad de dilucidar este galimatías, me interrumpió sacándome de mi letargo ¿Qué piensa Ud. de todo lo que le he dicho, tengo razón o no? mi respuesta no obedeció a una metódica planificación, sino a la sorpresa de lo inesperado y solo atine a contestar con otra pregunta ¿se ha mirado en su interior  y a sacado la cuenta de cuánto tiene de culpa de todo lo que le ha pasado? Al juzgar por la impresión en su rostro y la duda para retomar la conversación anticipe que metí el dedo en la llaga sin proponerme. 

Viéndome por primera vez en el control de la situación aproveche el desconcierto y le dije: nadie es culpable de su infelicidad, Ud. Es dueño de sus decisiones y si fueron malas o buenas las consecuencias también son suyas y corresponden con exactitud al carácter de sus actos.

¿Cómo ha vivido Ud. A estado pendiente de las personas, las ha amado? ¿En su juventud proveyó para los necesitados, auxilio a los pobres, dio comida al hambriento y vistió al desnudo? Me riposto con cólera y gran molestia diciéndome: yo tenía que disfrutar mi juventud, ella es una sola y no hay otra oportunidad, por supuesto respondí, pero también la vejez es una sola y si en la juventud no hizo previsión para ella, al llegar ese momento ineludible solo tendrá reconcomio y  culpara a los demás, porque las oportunidades las hecho por el bajante de la poceta y ya no hay opciones de recogerlas, se fueron muy lejos y se desasieron en las aguas putrefactas de la contaminación generalizada y las penumbras del tiempo se encargaron de borrar y hacer difusas sus siluetas.
Parándose como impulsado por un resorte dijo: me voy Ud. Es otro igual a todos y sin agregar más palabras comenzó a marchar interrumpiendo el trepidante paso de los demás porque su caminar lento y arrastrando una pierna visiblemente lastimada le impedía andar al paso redoblado de la copiosa procesión.

Al verlo caminar penosamente y al  rebobinar pensando en todo lo que dijo, con lo cual había dado a conocer todo su pasado borrascoso y alejado por completo del equilibrio y la sobriedad recordé las sabias palabras de la Biblia: acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes de que vengan los días malos, y lleguen a los años de los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento. (Ec. 12:1).

Por el pastor: Fernando Zuleta V.

 
















martes, 23 de diciembre de 2014

FRASES DE CALENDARIO No 8



“Cuando las sombras del pasado llenan el presente hacen oscuro el porvenir”.

“El que quiera caminar por senderos de paz, debe desterrar todo pasado violento del presente”

“Muchos están a la vera del camino intentando recorrerlo, pero los recuerdos de un pasado de frustraciones les hacen dudar cada vez que lo intentan”

“La duda es enemigo acérrimo de las realizaciones y consorte de la procrastinacion y cuando se unen, incuban el demonio de la inoperancia”

“No es incapacidad lo que te impide realizar tus sueños, sino la falta de decisiones y acciones que conduzcan a ellos”.

“El universo entero estará de tu parte, si activas tu potencial para alcanzar tus objetivos”

Cuando la manipulación es el medio para obtener victorias, se constituye en una derrota, porque quien gana con artimañas es un perdedor.

Un mundo sin moral está dominado por la falsedad, y esta solo pude traer ilusiones que se diluyen cuando se necesita la comprobación de la genuinidad.

Nada de lo que se obtenga con el fraude, resistirá la prueba de verificación.

Todo lo que se levante teniendo como cimientos el engaño y la mentira, no resistirá la prueba del tiempo, ni el juicio de la historia.

Podemos mentir y engañar, pero nada de ello cambia la realidad y el tiempo un juez implacable se encarga de justificar o condenar.

El tiempo no es aliado de nadie, el es imparcial e impertérrito, tu determinas si lo usas para bien o para mal y de eso depende si obtienes su aprobación o su rechazo.

El tiempo es indetenible, pero podemos avanzar con él para no quedar rezagados en un pasado tedioso, incoloro y sin sentido.

Quien vive en el pasado no pude ver la realidad del presente y menos alcanzar la gloria del futuro.

Nada pasado puede ser mejor que el futuro porque el presente te da la oportunidad de perfeccionarlo.

Si no podemos separar los recuerdos del presente se convertirán en una muralla que impedirá ver el camino hacia el futuro.

Poner la mirada en la ventana cerrada de atrás, impide ver la puerta abierta que esta adelante.

Los recuerdos son buenos cuando los usamos como experiencia para no repetir los errores del pasado, convirtiendo la vida en un círculo vicioso.

Claro que no puedes olvidar, pero si editar la cinta borrosa del pasado

Los recuerdos son como las películas los puedes ver las veces que quieras, pero se repetirán sin alterar, ni las escenas, ni los actores, así es que igual pierden su encanto y lo novedoso.

Todo recuerdo esta en blanco y negro y toda proyección al futuro en vivos colores.

El que dijo que camináramos mirando hacia frente, era un futurista que se anticipo a la creación de los postes que llevan los cables de la electricidad.

Puede ser que el pasado fue glorioso, el presente es vivencia y el futuro tiene el encanto de lo nuevo y desconocido.

Renuncia a lo que te estorba y eliminaras los obstáculos para triunfar.

No vivas esperando oportunidades, tienes el potencial para crearlas.

Muchas oportunidades son circunstanciales, pero la mayoría son creadas en el taller de la perseverancia y la insistencia.

Caerse es un hecho imprevisto que interrumpe la marcha, levantarse es una acción obligatoria para continuar el camino.

Los nuevos pensamientos son la sepultura de los viejos y ellos son los que determinan los cambios mentales, renueva tu mente para que no se levanten del mausoleo las sombras de los fantasmas enterrados.

La ficción supera las barreras de lo imposible, avanza por encima de los límites de la ciencia, abandona la camisa de fuerza del pragmatismo y construye los puentes para unir los sueños con la realidad.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.











































lunes, 22 de diciembre de 2014

ORGULLO O DIGNIDAD



Muchos se niegan a perdonar vistiéndose con el decoroso traje de la dignidad, la cual es la condición  de alcanzar u obtener algo que nos realce y nos haga sentir apreciados por otros o merecedores del elogio ajeno, pero que no tiene nada que ver con elección personal, sino con la de los demás, en otras palabras otro es el que te considera digno, el que te indilga dignidad, pero si personalmente nos consideramos dignos, estamos transitando por el peligroso despeñadero del orgullo.

La dignidad es el reconocimiento de que otro es merecedor o poseedor de cualidades o virtudes y por ellas recibe el merito y se hace digno de tal o cual cosa.

El orgullo tiene la capacidad de ocultarse bajo las apariencias o encubrirse con trajes de distinta naturaleza y al estar vestido con atavíos prestados los usa solo para conveniencia personal engañando sutilmente a quienes no saben diferenciar lo falso de lo genuino.

Cuando alguien asegura que la dignidad de ser humano le impide perdonar las ofensas, solo  está recurriendo a un disfraz para ocultar su verdadero rostro que esta deformado por el odio, la venganza y el resentimiento y se ha puesto el antifaz que camufla muy bien su oculta personalidad.

El perdón no rebaja, ni minimiza al otorgante, al contrario lo eleva como individuo virtuoso y lo enaltece  haciéndolo digno de elogios y reconocimientos.

Quien no puede perdonar esgrimiendo el sentido de la dignidad, no tiene la más elemental noción de ella, un desconocimiento total de su significado y es huérfano absoluto de su presencia.

Orgullo y dignidad no son compatibles, no se mezclan por lo cual no pueden convivir, el orgullo si prevalece borra todo vestigio de dignidad y elimina todo rastro de misericordia,  pero si es la dignidad la que domina, hace que el individuo cada día se esfuerce, para ser verdadero merecedor de tan alta distinción.

El orgullo no da opción al perdón y de que dignidad habla quien se niegue a perdonar al ofensor, la verdadera dignidad es encomiada por tener espíritu perdonador y ser capaz de desterrar el odio y el resentimiento del corazón.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.






















domingo, 21 de diciembre de 2014

¿POR QUE PENSAMOS?




Según Descartes, porque existimos, su postulado mayor fue: pienso luego existo. Este pensamiento para muchos filosófico, tiene mucho más de  teológico que de otra índole, porque los únicos que tienen el privilegio de pensar y razonar son los seres humanos, por la extraordinaria condición de ser hechos a imagen y semejanza del  Creador.

Esta mañana observando mi gato, mendigándome cariño, restregándose contra mí y maullando alrededor como medio insidioso para forzarme a que le prestara atención, me hice la pregunta ¿este gato pensara? Y  también me di la respuesta: si pensara estaría organizado con los demás de su especie y lo menos que tendríamos seria un sindicato de gatos, para reclamar sus derechos gatunos. Así es que descarte esa posibilidad de plano.

Ahora bien los gatos no piensan, pero a nadie se le ocurriría negar su existencia por no tener ese privilegio, de manera que pensar o no pensar,  para mí no es sinónimo de existencia humana o terrenal, sino la manifestación tangible de la existencia de Dios, quien es quien otorga semejante don.

Pensar es la capacidad de desarrollar ideas que tengan sentido y direccionamiento, aunque carezcan de buena intencionalidad, no está restringido el pensar bien o mal, se pude pensar lo que se quiera, pero es indudable que lo que piensas, eso es lo que eres.

Volviendo al gato, el nunca será más que un gato, porque al no poder pensar está condicionado y terriblemente limitado, el no es bueno ni malo y todo lo que hace está sujeto a sus sentidos y siempre actuara obedeciendo estrictamente  al elaborado programa instaurado por su Creador.

A no ser que lo que quiso decir Descartes fue: pienso luego existe Dios, disiento de su máxima, porque en realidad nada está sujeto  a pensar para existir, pero el ser humano como tal, puede pensar porque Dios existe y de El recibió esa maravillosa dádiva.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.


LA FICCION



Es la imaginación llevada a lo inconcebible, de manera que navega por las aguas turbulentas  de océanos desconocidos en busca  de  puertos inexistentes, es ilimitada y expande los sentidos haciéndolos divagar por las regiones ignotas, elementos sin juicio y situaciones fuera de control, es   producto de la inquietud de la mente que habida de obtener conocimientos y solución a problemas reales, se hunde en el laberinto de sus intrincados meandros para sacar de depósitos ocultos las conjeturas más inverosímiles de hechos irrealizables.

La ficción supera las barreras de lo imposible, avanza por encima de los límites de la ciencia, abandona la camisa de fuerza del pragmatismo  y construye los puentes para unir los sueños con la realidad.


 La ficción manifiesta el anhelo de cambios en todas las estructuras existentes, es clamor de quienes encarnan  la necesidad de la re-ingeniería de todos los procesos conocidos, ella denota el rechazo  a todos los modelos  presentes y el deseo insatisfecho  de la superación de todo estereotipo impuesto por los que ejercen control e influencia en la sociedad contemporánea.

De manera que  ni de lejos son ideas de mentes empolladas y que habiendo desarrollado  un cuadro febril, y alterado por la alta temperatura de sus neuronas, han caído en el estado de espejismos alucinantes y en el caos de la demencia incontrolada.

La ficción es el reflejo de la grandeza de la mente y de lo infinito del pensamiento humano, es ella la expresión, que más grande e infinito que la mente humana solo es Dios, quien es su diseñador y creador.

La ficción te permite crear mundos nuevos y fuera de toda influencia tendenciosa de la esfera terrenal y en ella se puede idealizar todo lo que la capacidad creativa sea capaz de imaginar, es indudable que es un escape a la crudeza de la realidad existente, pero también un mecanismo que impulsa a la humanidad a la superación de las etapas y la consecución de mejores opciones para vivir.

Pero forzosamente debemos aterrizar en el aeropuerto de la realidad, y aunque sea cruda, dura y descarnada, esa es la que no tiene escape, pero es susceptible de cambios y estamos en la obligación de hacerlos para que la vida sea más amable y más fácil de llevar.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.


LAS DIFICULTADES SON PARA VENCERLAS.



El valor de los individuos se manifiesta en la perseverancia, quien no tenga tesón para avanzar cuando las dificultades se multiplican a la velocidad de  los virus, claudicara irremisiblemente ante sus pretensiones y como el contrincante del juego  ciencia, inclinara su rey cuando se hace imposible impedir la derrota.

A veces las posibilidades se antojan inexistentes, no se ven, pero eso no significa que se han esfumado, sino que metidos en el túnel estrecho de las dificultades la visión escasea y la poca que queda se hace borrosa, a veces esto pasa por inexperiencia, otras por ignorancia, pero la mayoría por falta de aguante y resistencia.

Anécdota: en una salida a pescar en Higuerote uno de los componentes del equipo era invidente y los demás acompañantes que iban de otros lares  se sintieron amedrentados sin saber cómo podían reaccionar ante algún imprevisto, pero al fin superaron sus naturales temores cuando los de la otra lancha que conformaban el equipo, les aseguraron que ellos estarían pendientes y nada sucedería fuera de lo normal, pero sucedió y por corrientes marinas imprevistas y vientos inesperados fueron separados abruptamente y distancias considerables donde no se obtenía contacto visual y como la historia tiene su tiempo y aun no se disponía de la telefonía celular, la incomunicación fue total, así paso el tiempo y comenzó a aparecer la terrible oscurana que añadió más preocupación a los improvisados nautas y dieron inicio a las especulaciones y sobrevino el pánico, a todas estas el ciego permanecía imperturbable fumando tabaco y de cuando en vez extendiendo las manos para saber de dónde soplaba el viento y calcular su velocidad. En esta situación de emergencia el invidente hace una pregunta inesperada a sus atribulados acompañantes ¿aparecieron las estrellas? Aun no respondieron a coro, a lo que añadió, quédense tranquilos, no den marcha al motor para ahorrar el  combustible, yo me voy a dormir y cuando vean las estrellas me llaman. Pasaron algunas horas de tensa calma y  con tortícolis por mantener la cabeza inclinada mirando al firmamento se acercan expectantes al invidente y lo despertaron notificándole que el cielo estaba estrellado y hace la pregunta ¿ven una muy brillante y más grande que todas? Si responden al unísono, entonces enciendan el motor y avancen en dirección a ella. Cuando tenían unas dos horas aproximadamente, el ciego pregunta ¿que ven en el horizonte?, uno responde a nuestra derecha muy lejos aparece como un leve resplandor, cambien de rumbo y vayan en dirección de ese resplandor, pasados unos treinta minutos, ellos anuncian que se ven luces brillantes a la distancia el invidente ordena seguirlas, poco después aparecía la silueta de Higuerote y comenzó a dibujarse el atracadero, cuando pusieron los pies en tierra firme, el ciego se despidió dándoles las gracias por el paseo. Este hombre no veía, pero había pasado toda su vida en el trabajo de la pesca en el mar Caribe y tenía el mapa completo de toda la región en su mente y el solo necesitaba que otro viera las señales para el guiarlos a puerto seguro como en efecto sucedió.

Es posible que tú no puedas ver las posibilidades de vencer los obstáculos, pero eso no significa que son inamovibles o insalvables, lo que se necesita es insistir con otros métodos y otras formas, porque las dificultades existen para ser vencidas y hacer que ellas se inclinen ante la fuerza del tesón y la perseverancia de los que han determinado ser más que vencedores.


Por el pastor: Fernando Zuleta V.

HACE FALTA COMPARTIR.



Tratando siempre de concertar para hacer la vida  llevadera nos conseguimos con situaciones inéditas todos los días y nos damos cuenta de lo difícil que resulta una relación que engrane y sea consecuente y mutua.

En las relaciones es imposible la avenencia y la reciprocidad si los que intervienen no están dispuestos a ceder en sus concepciones e ideas, por supuesto que no se trata de hipotecar la personalidad para aportar más de lo que se tiene en aras de la marcha de la comprensión, sino de saber cuál es el límite  hasta donde se puede llegar sin lesionar la individualidad.

Comprender a los demás se constituye en un verdadera ciencia  cuando penetramos las capas superpuestas de aislantes que se han utilizado durante todo el transito terrenal para cubrir carencias o situaciones no pocas veces degradantes, que por temor o por miedo a que otros conozcan ese mundo dramático y real pero oculto a todos y que solo compartimos con nuestro fuero interior.

Es muy difícil que otro desnude su alma y abra las puertas de los aposentos internos para que podamos conocer todo lo que se ha guardado con celo extremo a los fisgones, que solo quieren saber lo secreto para divulgarlo a los cuatro vientos.

ACNEDOTA: en una reunión entre vecinos tocaron el tema de la problemática que causa el desconocimiento del origen de los acontecimientos y la dificultad que resulta para comprender tales situaciones sin disponer de toda la información necesaria y uno de ellos se le ocurrió que debían conocerse mejor y propuso que cada uno contara sus debilidades y flaquezas, se pusieron de acuerdo y el ponente de la idea comenzó enumerando todo lo que guardaba y al final remato confesando que su  falla gravísima era ser  un  mujeriego empedernido. El segundo mostró con pelos y señales su lado oculto y remato tildando de su mayor defecto de ser un pérfido voyerista, el tercero contó todas sus manías, señalando que lo peor consistía en ser un aficionado incorregible a las orgias, así concluyo la ronda hasta llegar al último que también había fungido como secretario tomando nota de todas y cada una de las intervenciones y después al finalizada su intervención declaro que su más temible defecto consistía en que no podía guardan secretos y que todo lo sabía de otros lo hacía de público conocimiento.

Ese es el gran temor que entraña hablar a otros de las flaquezas personales, los que son incapaces de guardar secretos de inmediato lo publicaran por las redes sociales y hasta el gato se enterara porque no se dio carne en el almuerzo.

Es indudable que no se puede contar todo lo que somos, ni guardar en secreto todo, ni compartirlo con todos, hay que ser selectivos tanto para escoger con quien compartir y saber que se puede compartir, porque no es sano ni espiritual, ni físicamente mantener en una olla de presión todas aquellas cosas que nos causan angustia y frustración, tiene que haber una válvula de escape para que no terminemos explotando, cuando se han superado los límites de resistir la opresión causada por todas aquellas cosas que internamente hierven y acumulan gases mortíferos como los volcanes antes de hacer erupción.

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. (Stg. 5.16) más claridad del asunto no lo conseguirá en ninguna otra parte y menos con tan pocas y certeras palabras.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.