domingo, 30 de noviembre de 2014

SUGERENCIAS PARA MANTENER LA PAZ



La paz es un estado de quietud mental y reposo  espiritual interno y externo que manifiesta el equilibrio de todos los componentes del ser humano y donde participan todos los sentidos, por lo cual ni hay dolor físico, ni heridas en el alma o el cuerpo. De manera que esto se traduce en una sanidad total donde no hay enfermedades de ninguna naturaleza. Esto por supuesto no inhibe las cicatrices,  ellas  son testigos de que en algún momento sufrimos padecimientos por alguna causa y nos recuerdan la necesidad de cuidarnos y de estar alerta para evitar futuras recaídas.

Si nos acostumbramos a vivir en paz, todo aquello que pueda alterarla es de inmediato atendido con premura y diligencia, sin escatimar esfuerzos e inversiones porque conocemos  el costo de su ausencia y también los beneficios de su presencia.

La paz para que sea nuestro acompañante permanente necesita de la comprensión y tolerancia, no se puede tener paz con las personas si siempre estamos en un continuo reclamo por todo aquello que consideramos que hace malo o deja de hacer que creemos que es bueno, nos gusta mucho que los demás hagan las cosas a nuestra manera, pero nunca aceptamos las sugerencias de otros, ni nos importa mucho si lo que hacemos conviene o disgusta a los demás.

La comprensión, no es para justificar  acciones perniciosas, sino para fundamentar la relación y hacerla solida y permanente, no podemos estar de acuerdo con la violación de la ley, pero si ponernos del lado del que sufre la injusticia. No podemos hacernos solidarios con el joven que en clara desobediencia a las normas éticas y en completo desacato a las leyes vive en el infame mundo de las drogas, pero si defender el derecho que tiene a un justo juicio y no aceptar que sea ejecutado sumariamente por los encargados de hacer cumplir la ley,  que no están facultados para administrar justicia a discreción.

La tolerancia no es con el fin de aceptar todo lo que otros hagan  malo, sino para lidiar con las carencias o  falta de capacidades y habilidades de los demás y que es responsabilidad humana condescender y hacer lo que esté al alcance y suplirlo con el aporte directo y sin reservas.

La paz no requiere vivir en la nube del optimismo, pero tampoco en la profundidad del pesimismo, sino en el nivel del realismo, donde se tiene que combinar la capacidad de tolerancia con la firmeza del carácter, no podemos ser blandengues para aceptar las malas conductas, pero tampoco extremistas hasta el punto de desechar a quienes infringen las leyes, es cuestión de interactuar con todas las personas y apoyar todo esfuerzo por la superación y valorar todo lo que se alcance en ese sentido.

Con toda seguridad algo que nos ayudara a tener y a mantener la paz es que nos auto-analicemos y con sincera auto-critica nos demos cuenta  de lo que somos cada uno como individuo y conozcamos las debilidades y carencias personales, de esa manera lograremos entender que por lo que soy, estoy en la obligación de tolerar y aceptar a los demás. Porque ni lo tengo todo, ni todo lo hago perfecto.

Quien no puede ver sus propios errores no está en capacidad de corregir a quienes incurren en ellos. No podemos ayudar a vencer las dificultades ajenas, sino aceptamos que nos ayuden a vencer las propias. La vida es una completa interrelación y una absoluta interdependencia y si no podemos aceptarlo de esa manera, no estamos  en capacidad de vivir en este mundo terrenal en paz.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.











martes, 25 de noviembre de 2014

LA PEOR CARA DE LA POLÍTICA.




Quienes se oponen a la paz, tienen como centro de gravitación la confrontación porque han vivido de sus dividendos y para ellos representa enriquecimiento fácil y rápido, sin importar en lo más mínimo  las secuelas y daños infringidos a terceros, el dolor y toda la tragedia derivada de enfrentamientos mortales entre los pueblos siempre ha servido para que los inescrupulosos y carentes de moral y sentido común aúpen a los contrincantes a defender ideas obtusas y ausentes de sensatez, pero llenas de interés mezquinos que solo benefician a quienes proveen del material bélico a los bandos en contienda.

Toda disputa que termine dirimiendo superioridades en una confrontación armada es producto de la pequeñez de las ideas y de la incapacidad del hombre de superar el síndrome de las cavernas, cuando las ideas no son las que prevalecen, aparece el instinto virulento de la violencia que ha permanecido agazapado y escondido a la espera de una oportunidad y cuando se hace presente salta cual feroz depredador  que ha estado al asecho de su presa, atacando sin piedad y contemplación a su víctima de turno, exteriorizando toda su furia contenida, dando rienda suelta a sus instintos asesinos y altamente destructivos.

Como se puede justificar asesinar a labriegos dejando huérfanos a sus hijos sin ser capaces de velar por sí mismos, expuestos a todas las penurias por el simple hecho de no ser simpatizantes de sus ideas políticas impuestas a sangre y fuego.

PAÑUELO AZUL.

Así era el remoquete con que se llamaba a un rudo campesino de anchas espaldas, estatura elevada y fuertes manos encallecidas por las labores propias en el campo, el cual constituía su lugar de batalla diaria, usando como armas, el azadón, el machete de 20 pulgadas, el hacha y otros implementos propios para hacer la faena en el agro completamente rudimentaria y durísima, tarea que desarrollaba todos los días y que solo se veía interrumpida cuando en algún domingo del año se avisaba que se celebraría misa en el pueblo.

Pero observador y preguntón como siempre, un  día que vi a pañuelo azul metiéndole sus fuertes  y  formidables hombros a un grande y pesado nicho de madera que contenía la imagen de un ídolo que toda la comarca adoraba y llevado en procesión en compañía con otros tres labriegos, me inquieto verlo siempre con su infaltable pañuelo azul anudado al cuello y vino la pregunta directa y sin rodeos a mi abuelo ¿y por qué lo llaman pañuelo azul? La respuesta fue obvia, porque siempre carga ese pañuelo de ese color amarrado al cuello y la segunda ¿y porque siempre tiene un pañuelo de ese color y nunca de otro? Y comenzó la explicación: hijo cuando el llego a vivir a este lugar, nadie sabía de dónde venía, ni a que partido político pertenecía y se corrió el rumor de que podía ser liberal y cuando el escucho estas presuposiciones en lo inmediato, me dio dinero para que le trajera de Trujillo dos yardas (1) de de supernaval (2) de color azul intenso y se las llevo a su mama para que le confeccionara cuatro grandes pañuelos que desde entonces el que tiene en el cuello solo se lo quita para lavarlo y cambiarlo por otro limpio ¿y por qué? Porque usando ese color estaba enviando un mensaje claro y preciso: soy conservador, que es el color con que se identifican los seguidores de esa facción política. ¿y por qué? Porque se dio cuentas que estaba en peligro inminente de muerte, porque en este lugar solo pueden vivir conservadores a los liberales los matan y en otros sitios solo pueden vivir liberales porque a los  godos (3) los matan los cachiporros (4).

Bueno, de esa manera se batía el cobre  donde me crié, al profesor Quiceno llego a Cristales antes del 9 de abril de 1948 cuando aun no se había desatado el furor de la violencia partidista e impartía clases en la escuelita que había en muchos kilómetros a la redonda a los niños hijos de todas las tendencias políticas sin preguntar a nadie por esta peculiaridad, pero tras la muerte de Jorge Eliecer Gaitán se desato la violencia política más atroz  de la historia colombiana y se formaron las tristemente celebres chusmas, que de acuerdo a su inclinación política combatían fieramente a sus contrincantes sin tregua ni cuartel y originaron el caos mas demencial en todo el territorio nacional y comenzó la lucha fratricida y en los lugares donde había mezcla partidista dirimieron sus preferencias políticas o expulsando a los contrarios o asesinándolos que era lo más común, allí los godos sacaron de la escuela  a plena luz del día ante la mirada estupefacta de sus alumnos al  profesor y en la plaza pública ante la vista de todos, niños, jóvenes mujeres y adultos lo conminaron a cambiar de partido, y usando la  conmiseración le dieron la opción de renunciar a su preferencia política o morir ipso facto, el eligió vivir y fue juramentado bajo el terror de las armas a dejar sus antiguas convicciones políticas y a aceptar las impuestas por el populacho. Pero salvo la vida porque todos conocían su don de gente y que solo era una persona dedicada al servicio comunitario, algunos días después aprovecho la ocasión y con el argumento de ir a comprar útiles para su amada escuela viajo en compañía de mi abuelo a Trujillo Valle y de allí al centro del estado y nunca jamás regreso ¿y la escuela? Durante muchos años permaneció cerrada, sola y sin maestro. Pero eso era mejor que tolerar la presencia de un contrario en credo político, nunca he visto peor fanatismo que el que desatan las pasiones segregacionistas de cualquiera sea la tendencia humana. 

(1) medida equivalente a 90 cms
(2) nombre de la tela que se usaba con  frecuencia por fuerte y duradera.
(3) mote peyorativo con que se identifica a los conservadores.
(4) mote peyorativo con que se identifica a los liberales.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.












viernes, 21 de noviembre de 2014

COLOMBIA Y LA PAZ



Nací en Manizales, pero me crié en los límites del  Valle del Cauca y el Choco, en las estribaciones de la cordillera occidental, en un poblado llamado Cristales, que originalmente tenia por nombre Tierra Grata, sin saber con exactitud porque se produjo el cambio de nombre, pero en ese lugar agreste y enmontado vive muy de cerca el terror de las guerrillas y vi como la muerte violenta se enseñoreaba de sus habitantes, fui testigo siendo un niño de escenas bastante crudas y de situaciones muy lamentables por causas políticas que no tiene otro calificativo que demenciales.

Desde allí en el horizonte lejano a unas tres horas a lomo de caballo, vimos con asombro como se levantaban columnas de humo en otro pueblo de la región llamado Betania y por no tener comunicación para entonces ni siquiera telegráfica, pasaron algunos días hasta que alguien fue a Naranjal un pueblo intermedio y allí recogió la información que nos la hizo llegar en forma oral, de que el lugar había sido asediado por una chusma liberal y después de masacrar a la población lo incendiaron.

Era una constante ver pasar los cadáveres amarrados a mulas que tenían como destino Trujillo el lugar donde se hacia la necropsia y había médicos forenses y patólogos, los heridos eran llevados en camillas improvisadas y solo escuchábamos los lamentos y quejidos de quienes habían sido víctimas de las balas asesinas, pero aun tenían esperanza de vida y un rítmico caminar de aquellos que llevaban  la pesada carga por senderos con altibajos de toda naturaleza, sinuosos, pedregosos o embadurnados de barro según era el tramo o el tiempo.

Allí escuchaba disimuladamente la conversación de los mayores y de cómo fijaban tiempo para la muerte de tal o cual persona, no porque ellos mismos serian los que ejecutarían la atroz canallada sino porque conocían su filiación política y eso acarreaba sentencia de muerte irrevocable, así que aprendí a esperar la ejecución sumaria de los contrarios en política y a preguntarme a mí mismo ¿Cuándo mataran a fulano?   Y la postre tenía seis años, ¿se pueden imaginar lo que para mi llego a significar la muerte? Fueron tantas las ocasiones y tantos los muertos por asesinatos que vi desfilar ante mis ojos, que jamás he podido derramar lagrimas cuando alguien muere así sea, el más cercano o más amado en mi existencia.

Me rodee de una coraza de dureza  impenetrable y sepulte en el fondo más profundo mis sentimientos, amontonando sobre ellos pesadas losas de granito taponando todo resquicio  impidiendo que pudieran aflorar el más mínimo sentimiento que demostrara dolor o pena por la muerte.

Creo que por algún tiempo sufrí la tendencia morbosa de disfrutar viendo los muertos, porque iba al cementerio a ver cadáveres, para sacar conclusiones de cómo podía haber sido su muerte, pero haciendo esto encontré la cura, cuando en una ocasión viendo un hombre que había sido asesinado de siete aterradores machetazos, que no se podía saber cual de todos era más mortal y terriblemente bestial, por primera vez sentí repugnancia y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al contemplar tan atroz y dantesca escena carnicera, de allí en adelante nunca más he querido ver los muertos, aunque la principal invitación y el primer rito en un velorio es  ver como quedo el difunto.

Los muertos los conseguíamos en el camino, donde habían sido emboscados y esperados en lugares estratégicos, como cuando el abuelo encontraba el caminadero de una guagua y allí le armaba la trampa con una escopeta de fistol y era tanta la precisión, que un día nos previno diciendo: cuando se valla el agua es la señal de que la guagua a caído en la trampa,  en la mañana el agua que caía perennemente por la canal no estaba presente y la pregunta de cómo lo sabía, recibió la siguiente respuesta: porque cuando reciba el tiro ella dará un salto y caerá en la acequia impidiendo  que el agua corra y represara la corriente y efectivamente sus cálculos se cumplieron al pie de la letra, ese día hubo guagua para todo el mundo.

Mis hermanos mayores llegaron hasta conocer la marca de fábrica de uno de los asesinos más temidos de la región, porque a toda victima después de ser asesinada, le ocasionaba un devastador machetazo en la cabeza por la parte de atrás que abarcaba un terrorífico  y profundo corte de oreja a oreja. Así pase la niñez, la adolescencia y la juventud, rodeado de muerte a donde llegaba, nos vinimos de Cristales a Naranjal huyéndole a la violencia y allí en dos años que vivimos fueron asesinados dos hermanos, por lo cual mi abuelo se fue a conseguir un mejor lugar para vivir y llegamos  Caicedonia donde fuimos recibidos con la noticia de que a quince minutos en un sitio llamado la Ribera la chusma conservadora había asesinado vilmente a 26 campesinos incluyendo niños y mujeres porque no eran de su grupo político, como dijo en tono apesadumbrado uno de la familia: salimos de las brasas y caímos a la candela. 

No tengo la lista de los familiares que han caído víctimas de la violencia, pero son bastantes, no tengo el conocimiento de cuantos allegados y conocidos han sido asesinados, pero son muchos y no es mi familia y los conocidos los que me duelen es el pueblo colombiano completo que ha sufrido las consecuencias de las erradas políticas y de las confrontaciones de bandas que durante más de 50 años han querido dirimir la supremacía por medio de la violencia y el exterminio de todos aquellos que no promulgan con sus ideas o están en desacuerdo con su perniciosa visión de la realidad y es por el pueblo colombiano que debemos buscar todos los medios para la paz, doblegar el orgullo y aceptar que ninguno tiene la razón para haber permanecido durante tanto tiempo causando tanto dolor y sufrimiento a sus congéneres.

En Colombia la paz tiene un altísimo costo, pues según guiness récord en los primeros  diez años de violencia partidista se superaron las 300.000 vidas segadas por tan terrible estrechez mental de los contendientes, dejando una estela trágica de huérfanos, viudas, desamparados, mutilados y de individuos desarraigados de sus territorios y lanzados a la deriva de un mundo turbulento y sin control ¿No es suficiente este precio por la paz en Colombia? ¿O aun hay alguna factura por cobrar?.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.









martes, 18 de noviembre de 2014

AYOTZINAPA



Conocí de la existencia de este lugar por la inusitada difusión del caso de los 43 normalistas desaparecidos recientemente, pero es indudable que lo que más hizo que le prestara atención fue la manera terrorífica y brutal como se produjeron los acontecimientos, de estos hechos trágicos y dramáticos podemos deducir la enorme descomposición moral, social y espiritual en que estamos inmersos.

Esta fatídica acción de grupos dedicados al exterminio de quienes representan una amenaza para sus intereses mezquinos y oprobiosamente desnaturalizados, nos tiene que llevar a una reflexión profunda y libre de auto-engaños y manipulaciones, para sacar la conclusión diáfana y real de la tremenda crisis de valores que está experimentando la sociedad contemporánea. Cuando el dios dinero reemplaza  a los sentidos y la sindéresis, se comienza el deslizamiento por el peligroso declive de la insensatez y se adentra en el peligroso túnel de la oscuridad mental y espiritual.

Si los interese personales y las apetencias egoístas son capaces de eclipsar la razón para dar paso a la manifestación de pasiones fuera de control estamos ante la presencia de la mas demencial de las enfermedades mentales y ante la horrorosa realidad del desquiciamiento general del la raza humana.

No existe justificación de ninguna índole para llevar a la práctica un crimen tan dantesco, planificado con asombrosa frialdad y ejecutado con tanta saña y violencia, los actores  intelectuales como físicos, cómplices y facilitadores de tan macabra y ominosa acción contra seres de su misma especie son peores que las bestias salvajes depredadoras, porque estas actúan por instinto y estos usan la razón y el conocimiento para realizar tan horrendo genocidio.

México, Latino-América y el mundo entero deben de estar de pie para rechazar con toda la fuerza de la pasión que produce estar ante la presencia de tan macabras acciones y el empuje de los sentidos, crímenes tan monstruosos que llevan la impronta de la impiedad  y delatan el deterioro moral y espiritual de estos grupos al margen de la legalidad que no se detienen ante nada ni nadie para conseguir sus metas marcadas por la ambición ilimitada y la propensión malsana de de acumular dinero y poder, sin importar el sufrimiento que acarrean a los que son víctimas de su desenfreno y maldad.

El gran Gandhi dijo: Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.

La palabra de Dios dice: quienes habiendo el entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Por el pastor: Fernando Zuleta V.










martes, 11 de noviembre de 2014

SABOREANDO LAS MIELES DEL TRIUNFO



Hoy me desperté pletórico, jubiloso, henchido de felicidad, desbordante de alegría, dándole gracias a Dios por su maravillosa compañía en cada instante de nuestras vidas y por su misericordia infinita manifestada en cada día, recordando algunas situaciones vividas y de cómo intervino con su gracia y poder para que continuáramos venciendo y así obtener la victoria final.

Puedo asegurar sin sombra de dudas que en lo personal soy un hombre de éxito, que soy un triunfador y que tengo la estampa del vencedor, porque ver a mi hijo Jonathan presentar la defensa de su tesis de grado de ingeniero agrónomo en la sala 17 de conferencias de la universidad experimental Rómulo Gallegos de San  Juan de los Morros y obtener un reconocimiento a la excelencia por el panel de evaluadores, las felicitaciones por tan buen trabajo y los aplausos de todos los presentes por sus logros, para mí significa conquistar la cumbre.

Seguro que el éxito personal es maravilloso, pero ser participante del ajeno es excelso, por la simpleza de que queda a un lado el sórdido orgullo y solo se hace presente la solidaridad  con el vencedor.

Hijo, conquistaste una de tus anheladas metas y al final el tesón y la constancia de 20 años de esfuerzo se ven recompensados, con tu triunfo, que es extensivo en primer lugar a tu familia, al círculo de amistades, a la comunidad donde vivimos y de manera general a todos sin excepción, porque el triunfo de un ser humano en cualquiera de sus manifestaciones que entrañe valores es de toda la humanidad, cuando un hombre se supera el beneficio es para todos, porque está dirigiendo su potencial a lo que debe ser el  objetivo de  todo representante de la especie humana: la superación.

Tu triunfo me honra y me llena por completo de la satisfacción del deber cumplido y del éxito alcanzado, gracias hijo por darme tan extraordinario obsequio de poder disfrutar de que eres un formidable vencedor y de convertir un sueño en realidad.

¡GLORIA AL VENCEDOR!

Por el pastor: Fernando Zuleta V.